Crepes finas caramelizadas en salsa de naranja y licor, flambeadas al momento.

Si quieres que siempre te salga bien, fija la atención en la masa de las crepes. Debe quedar muy líquida, como nata para montar, y es obligatorio dejarla reposar 30 minutos a temperatura ambiente. Ese reposo relaja el gluten y evita que las crepes se rompan al cocinarlas. Si la masa queda con grumos, usa la batidora de varillas hasta que esté perfectamente lisa.
Para cocinarlas, la sartén antiadherente debe estar a fuego medio, ni muy fría ni muy caliente. Unta solo un velo de mantequilla. El truco está en verter la cantidad justa (unos 60 ml) y girar la sartén inmediatamente para que cubra todo el fondo de forma uniforme y fina. Dale la vuelta cuando los bordes se doren y se despeguen solos.
La salsa es donde se define el sabor. Derrite la mantequilla sin sal y disuelve bien el azúcar antes de añadir el zumo. Usa naranjas de buen sabor, su zumo es la base. Cocina a fuego medio-bajo esos 5-7 minutos para que espese ligeramente sin que el azúcar se queme. La ralladura de naranja fresca, añadida después de exprimir, aporta todo el aroma.
El momento del flambeado impone, pero es sencillo con precaución. Calienta las crepes dobladas en la salsa, retira la sartén del fuego y añade el Grand Marnier y el brandy. Vuelve al fuego e inclina la sartén con cuidado para que la llama del fogón encienda los vapores del alcohol, o usa un encendedor de cocina de mango largo. Nunca añadas el licor directamente sobre una llama viva. Deja que las llamas se apaguen solas; así el alcohol se evapora pero el sabor del licor queda en la salsa.
Sirve al momento, es cuando están en su punto. Si no tienes Grand Marnier, puedes usar Cointreau u otro licor de naranja, pero marca la diferencia. Las crepes cocidas se pueden apilar entre papel de horno y guardar en la nevera un día, listas para terminar con la salsa y el flambeado justo antes de servir.
Sustituir el Grand Marnier y brandy por zumo de naranja adicional y una cucharadita de extracto de naranja. Añadir una cucharada de miel para dar más cuerpo a la salsa.
Usar mandarinas en lugar de naranjas para una versión más dulce y aromática. El zumo de mandarina tiene un sabor más intenso y menos ácido.
Servir las crepes calientes acompañadas de una bola de helado de vainilla o nata. El contraste de temperaturas crea una experiencia sensorial única.
Guardar las crepes y la salsa por separado en recipientes herméticos en la nevera. Las crepes se pueden recalentar en el microondas o en una sartén con un poco de mantequilla. La salsa se recalienta a fuego bajo, añadiendo un poco de agua si está demasiado espesa.
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23 de febrero de 2026
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