Una reinterpretación moderna del clásico español con corazón líquido

La croqueta líquida de jamón ibérico es una innovadora reinterpretación de uno de los platos más emblemáticos de la gastronomía española. Esta versión deconstruida mantiene la esencia de la croqueta tradicional pero sorprende con un interior fundente que se deshace en el paladar, creando una experiencia sensorial única. El contraste entre la cobertura crujiente y el relleno líquido es lo que define este plato, ofreciendo una textura que evoluciona desde lo crocante hasta lo sedoso.
El jamón ibérico, con su intenso sabor umami y notas ligeramente dulces, es el protagonista absoluto de esta creación. Su calidad se transmite directamente al relleno líquido, que combina la riqueza de la bechamel con el sabor profundo del jamón curado. La técnica de la esferificación inversa permite encapsular este líquido en una fina membrana que se rompe al primer bocado, liberando todo el sabor concentrado.
Para la presentación, se recomienda servir las croquetas líquidas sobre una base de salsa suave que complemente sin competir, como una reducción de Pedro Ximénez o una crema de piquillo. La disposición en el plato debe ser minimalista, destacando la forma esférica perfecta de cada croqueta. Un toque de escamas de sal Maldon y unas virutas finas de jamón ibérico como guarnición añaden textura y refuerzan visualmente el ingrediente principal.
Este plato representa la evolución de la cocina tradicional hacia nuevas formas de expresión culinaria, manteniendo el respeto por los ingredientes de calidad. Es ideal para sorprender a comensales exigentes que buscan experiencias gastronómicas memorables. La temperatura de servicio es crucial: las croquetas deben estar calientes pero no quemantes, para que el contraste de temperaturas entre el exterior y el interior sea perceptible pero no incómodo.
La técnica requiere precisión pero los resultados justifican el esfuerzo. Cada croqueta es un pequeño universo de sabor que estalla en la boca, transportando al comensal a la esencia misma del jamón ibérico. Es un homenaje moderno a la tradición, donde la innovación sirve para realzar lo clásico en lugar de sustituirlo.
Añadir 50g de queso Idiazábal rallado a la bechamel para un sabor ahumado y cremoso
Sustituir el jamón ibérico por 100g de setas shiitake salteadas y 50g de espinacas cocidas
Las croquetas sin freír se pueden guardar en nevera cubiertas con film transparente hasta 24 horas. Una vez fritas, consumir inmediatamente.
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