Un postre crujiente y nutritivo con la dulzura natural del higo

El crumble de higo con anacardo es una deliciosa reinterpretación del clásico postre británico, adaptado a los sabores mediterráneos. Este postre combina la dulzura natural y la textura carnosa de los higos frescos con la crujiente y mantecosa cobertura de anacardos, creando un contraste de texturas que deleita el paladar. Originario de la tradición inglesa del crumble, esta versión incorpora ingredientes típicos de la cuenca mediterránea, donde el higo ha sido apreciado desde la antigüedad por su sabor único y propiedades nutritivas.
La base de este postre está compuesta por higos frescos maduros, que se caramelizan ligeramente durante la cocción, liberando sus jugos naturales y creando una compota suave y aromática. Los higos aportan una dulzura equilibrada que no necesita de grandes cantidades de azúcar añadido, haciendo de este un postre más saludable que las versiones tradicionales. La combinación de higos con un toque de canela y ralladura de limón realza sus notas frutales y añade profundidad al sabor.
La cobertura de crumble es donde los anacardos brillan, aportando un crujido distintivo y un sabor ligeramente dulce y mantecoso que complementa perfectamente la fruta. Mezclados con avena, harina y mantequilla fría, los anacardos se tuestan durante la cocción, desarrollando un aroma tostado que impregna todo el postre. La textura resultante es una combinación perfecta entre lo crujiente de la cobertura y lo suave y jugoso del relleno de higos.
Para la presentación, se recomienda servir el crumble caliente, recién salido del horno, acompañado de una bola de helado de vainilla o un chorrito de nata líquida. La temperatura contrastante entre el crumble caliente y el helado frío crea una experiencia sensorial maravillosa. También puede decorarse con unos anacardos enteros adicionales y unas hojas de menta fresca para darle un toque de color y frescura.
Este postre es ideal para aprovechar la temporada de higos frescos, aunque también puede prepararse con higos secos previamente hidratados. La versatilidad del crumble permite adaptarlo a diferentes frutas de temporada, pero la combinación con anacardos es particularmente exitosa por el contraste de sabores y texturas. Es un postre que impresiona a los invitados pero que requiere una preparación sencilla y accesible incluso para cocineros principiantes.
En cuanto a conservación, el crumble puede prepararse con antelación y hornearse justo antes de servir, manteniendo la cobertura crujiente. Las sobras se conservan bien en refrigeración y pueden recalentarse ligeramente para recuperar su textura original. Es un postre que mejora con el tiempo, ya que los sabores se integran aún más después de unas horas de reposo.
Añadir 50g de chocolate negro picado a la mezcla de higos antes de hornear
Sustituir la harina de trigo por harina de almendra o mezcla de harinas sin gluten
Usar 400g de higos secos hidratados en agua caliente durante 30 minutos, escurridos y cortados
Dejar enfriar completamente, cubrir con film transparente y refrigerar. Recalentar en horno a 160°C durante 10-15 minutos antes de servir.
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