Un postre cálido y reconfortante con la dulzura tropical de la piña y el crujiente de almendra

El crumble de piña con almendra es una deliciosa reinterpretación del clásico postre británico que combina la jugosidad tropical de la piña con la textura crujiente y aromática de la almendra. Originario de la tradición inglesa de postres horneados, este crumble ha evolucionado para incorporar frutas exóticas que añaden un toque refrescante y vibrante a la receta tradicional.
La piña, con su perfecto equilibrio entre acidez y dulzor natural, se transforma al horno en una compota jugosa y aromática que se funde en la boca. La canela y el jengibre realzan sus notas tropicales, creando una base frutal que contrasta maravillosamente con la cobertura crujiente. La textura de la piña cocida es tierna pero con cierto cuerpo, manteniendo su estructura mientras libera sus jugos azucarados.
La cobertura de almendra es el alma de este crumble, donde la harina común se combina con almendra molida para crear una miga que hornea en capas doradas y crujientes. La mantequilla fría se integra con los ingredientes secos formando grumos irregulares que al hornearse se convierten en esa textura característica entre arenosa y crocante. Las almendras fileteadas añaden un toque visual y una capa extra de sabor tostado.
Al servir, el contraste entre la piña caliente y jugosa con el crumble crujiente crea una experiencia sensorial completa. Se recomienda servir tibio, justo al salir del horno, cuando el aroma a canela y almendra tostada inunda la cocina. La presentación ideal es en porciones individuales en cuencos de barro o en una fuente grande para compartir en la mesa familiar.
Este postre es versátil y se adapta a diferentes ocasiones, desde una cena informal hasta una celebración especial. La combinación de sabores tropicales con la tradición horneada europea lo convierte en un postre que sorprende y satisface por igual. La piña aporta frescura mientras que la almendra añade profundidad y cuerpo.
Para la presentación final, se puede espolvorear azúcar glas por encima y decorar con hojas de menta fresca. Servir acompañado de una bola de helado de vainilla o un chorrito de nata líquida fría crea el contraste de temperaturas perfecto. La textura debe ser evidente: la cuchara debe crujir al atravesar la capa superior antes de hundirse en la suave piña caramelizada.
Sustituye la mantequilla por margarina vegetal o aceite de coco sólido. Asegúrate de que todos los ingredientes sean de origen vegetal.
Añade 50g de coco rallado a la mezcla del crumble y sustituye parte de la almendra molida por coco deshidratado.
Prepara porciones individuales en ramequines o cuencos de barro, reduciendo el tiempo de horneado a 20-25 minutos.
Guarda el crumble completamente frío en un recipiente hermético en el refrigerador. Para recalentar, calienta en el horno a 160°C durante 10-15 minutos para recuperar la textura crujiente.
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