Ravioles tradicionales de Cerdeña rellenos de patata y menta

Los Culurgiones son una joya de la gastronomía sarda, específicamente de la región de Ogliastra en Cerdeña. Se trata de una pasta rellena con forma única que recuerda a una espiga de trigo, tradicionalmente elaborada para celebraciones familiares y festividades importantes. Su nombre proviene del dialecto sardo y su forma característica se logra mediante una técnica de plegado especial que requiere habilidad y paciencia, siendo transmitida de generación en generación como un verdadero patrimonio cultural.
El relleno clásico combina la suavidad de la patata con el frescor de la menta, el sabor intenso del queso pecorino sardo y el toque aromático del ajo. Esta mezcla crea un contraste perfecto entre la textura firme pero tierna de la masa y el interior cremoso y fragante. La masa, elaborada con harina de sémola de trigo duro, aporta una consistencia robusta que sostiene perfectamente el relleno sin romperse durante la cocción.
La presentación tradicional de los Culurgiones es sencilla pero elegante: se sirven generosamente cubiertos con salsa de tomate casera y espolvoreados con queso pecorino rallado. El color rojo brillante de la salsa contrasta maravillosamente con el dorado pálido de la pasta, creando un plato visualmente atractivo. En algunas variantes regionales se añade un chorrito de aceite de oliva virgen extra justo antes de servir para realzar los sabores.
La técnica de plegado es lo que distingue a los Culurgiones de otras pastas rellenas. Cada pieza se cierra formando una especie de "sello" con múltiples pliegues que se asemejan a una espiga, técnica que requiere práctica pero que resulta muy gratificante. Este método no solo es estético sino también funcional, ya que asegura que el relleno permanezca perfectamente sellado durante la cocción.
Para una experiencia auténtica, se recomienda acompañar los Culurgiones con un vino tinto sardo como el Cannonau, cuyo cuerpo y taninos equilibran perfectamente la riqueza del plato. La textura final debe ser al dente por fuera y suave por dentro, con los sabores de la menta y el queso pecorino fusionándose armoniosamente. Este plato representa la esencia de la cocina casera italiana: ingredientes simples transformados en algo extraordinario mediante técnica y tradición.
Sustituye parte del queso pecorino por ricotta fresca para un relleno más cremoso y suave.
Usa harina de fuerza con agua y aceite para la masa, y para el relleno sustituye el queso por levadura nutricional y el huevo por aquafaba.
Prepara una salsa cremosa con caldo de verduras, azafrán y nata para un contraste dorado y aromático.
Los Culurgiones crudos se pueden guardar en una bandeja enharinada cubierta con film en el refrigerador hasta 2 días. Los cocidos se deben consumir inmediatamente. Para congelar, colócalos en una bandeza sin que se toquen, congela y luego transfiere a una bolsa hermética.
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