Un curry vegano cremoso donde la soja absorbe todo el sabor

Si quieres mejor textura, vigila el escurrido de la soja texturizada. Si queda agua, la salsa se quedará aguada. Después de los 15-20 minutos de hidratación, escúrrela bien, incluso apretándola un poco con las manos o un colador.
El punto clave del sabor está en tostar las especias. Añádelas al sofrito de cebolla, ajo y jengibre y remueve constantemente solo 30-60 segundos, hasta que huelan intensamente. Si las quemas, amargarán todo el plato.
Cuando añadas la leche de coco y el tomate, deja que hierva suavemente y luego baja el fuego. Esos 15 minutos de cocción a fuego lento y tapado son para que los sabores se casen. Después, incorpora la soja ya escurrida y cocina otros 10-15 minutos sin tapar para que la salsa espese.
Para ajustar el resultado: si te queda muy líquido, cocina a fuego medio unos minutos más sin tapa. Si quieres más cuerpo, puedes machacar un poco de la soja con el dorso de una cuchara. El jugo de lima al servir no es solo decoración; su acidez corta la grasa del coco y levanta todos los sabores. Si no tienes cilantro fresco, perejil plano puede funcionar.
Añade 2 zanahorias en rodajas y 1 pimiento rojo en cubos junto con la cebolla para un curry más vegetal.
Sustituye las especias indias por 2 cucharadas de pasta de curry rojo tailandés y añade hojas de lima kaffir.
Reemplaza la mitad de la soja texturizada por 1 lata de garbanzos escurridos para variar las texturas.
Guarda el curry en un recipiente hermético en el refrigerador. Calienta a fuego medio en una sartén, añadiendo un poco de agua o caldo si es necesario para recuperar la consistencia.
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23 de febrero de 2026
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