Un clásico del norte de África con verduras, garbanzos y especias aromáticas

El cuscús marroquí es uno de los platos más emblemáticos de la cocina del Magreb, con una historia que se remonta a siglos atrás. Originario de las tribus bereberes del norte de África, este plato ha evolucionado a lo largo del tiempo, incorporando influencias árabes, mediterráneas y francesas. Tradicionalmente se preparaba para celebraciones familiares y festividades religiosas, siendo un símbolo de hospitalidad y generosidad en la cultura marroquí.
El sabor del cuscús tradicional es una armonía perfecta entre lo dulce y lo salado, con especias cálidas como el comino, la cúrcuma y el azafrán que se combinan con la dulzura natural de las zanahorias, calabacín y pasas. La textura es fundamental: los granos de cuscús deben quedar sueltos y esponjosos, nunca apelmazados, absorbiendo delicadamente los aromas del caldo de verduras en el que se cocinan.
La preparación tradicional requiere paciencia y técnica, especialmente en el proceso de vaporización del cuscús, que se realiza en una cuscusera especial llamada 'couscoussier'. Este utensilio permite que los granos se cocinen al vapor sobre el guiso de verduras, absorbiendo todos los sabores sin perder su textura característica. Es un ritual culinario que conecta con siglos de tradición.
Para la presentación, el cuscús se sirve tradicionalmente en un plato grande y hondo, formando una montaña de granos dorados sobre la que se disponen las verduras en círculos concéntricos. Los garbanzos se esparcen por encima y se decora con pasas y almendras tostadas. Se acompaña con harissa, una salsa picante típica marroquí, para que cada comensal ajuste el nivel de picante a su gusto.
Este plato no solo alimenta el cuerpo sino también el alma, siendo una experiencia sensorial completa que transporta directamente a los zocos de Marrakech o a las montañas del Atlas. Es ideal para compartir en familia o con amigos, siguiendo la tradición marroquí de comer todos del mismo plato como símbolo de unidad y camaradería.
Un consejo importante es respetar los tiempos de reposo del cuscús después de cocinarlo, permitiendo que los granos se terminen de hidratar y desarrollen toda su textura esponjosa. También es fundamental lavar bien el cuscús antes de cocinarlo para eliminar el exceso de almidón y conseguir granos perfectamente separados.
Añade 500g de muslos de pollo deshuesados al guiso, dorándolos primero antes de las verduras.
Sustituye la mantequilla por aceite de oliva y asegúrate de que el caldo de verduras sea 100% vegetal.
Añade 1-2 chiles frescos picados al sofrito inicial para un toque picante.
Guarda el cuscús y el guiso por separado en recipientes herméticos. Calienta el cuscús al vapor o en el microondas con un poco de agua para rehidratarlo. El guiso se puede recalentar en una olla a fuego medio.
Aún no hay comentarios. ¡Sé el primero en opinar!
Solo los usuarios registrados pueden escribir comentarios.