Un pastel salado de sémola con carnes y verduras, para desmoldar

Si no quieres que se estropee al final, controla la proporción de líquido cuando cocines la sémola. Demasiado caldo y quedará pastoso; muy poco, seco y quebradizo. La clave es añadir la sémola al caldo hirviendo poco a poco y remover sin parar para que no se formen grumos.
El sofrito es donde se construye el sabor. Pocha bien la cebolla y el ajo antes de añadir el resto. Cuando incorpores la sémola cocida con el sofrito en un bol grande, mézclalo todo con suavidad, solo para integrar. Si aprietas o remueves en exceso, el resultado puede quedar gomoso.
Al montarlo, engrasa bien el molde y presiona la mezcla ligeramente para compactar y eliminar huecos de aire, pero sin ahogarla. El reposo de 10 minutos tras el horno es no negociable: permite que se asiente y se desmolde entero. Si lo cortas caliente, se desmoronará.
¿Puedes cambiar ingredientes? Claro. La mortadela y el jamón son la base, pero puedes ajustar las verduras según tengas. Si usas guisantes y maíz congelados, escúrrelos muy bien para no añadir agua extra. Si sobra, se conserva bien tapado en la nevera 2-3 días y se recalienta suavemente en el microondas o al vapor.
Eliminar todas las carnes y añadir champiñones, zanahorias y más verduras. Usar caldo de verduras en lugar de caldo de pollo.
Sustituir las carnes por camarones, calamares y mejillones. Añadir un toque de azafrán para dar color y sabor.
Guardar en recipiente hermético en el refrigerador. Se puede recalentar en el microondas o al vapor.
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23 de febrero de 2026
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