Crujientes por fuera y fundentes por dentro

Los dados de queso empanados son un clásico de la cocina española que nunca pasa de moda. Este aperitivo combina la textura crujiente del empanado con el corazón fundente del queso, creando una experiencia sensorial que deleita a todos los paladares. Perfectos para compartir en reuniones familiares o como entrante en cenas especiales, estos dados son versátiles y siempre bien recibidos.
La preparación es sencilla pero requiere cierta técnica para lograr el equilibrio perfecto entre el exterior dorado y el interior cremoso. El secreto está en utilizar un queso que se funda bien pero que mantenga su forma durante el proceso de empanado y fritura. Tradicionalmente se emplea queso manchego semicurado, aunque existen variaciones regionales que utilizan otros quesos como el cheddar o el gouda.
El sabor es intensamente quesoso con notas saladas que se equilibran con la ligereza del empanado. La textura contrastante entre lo crujiente y lo fundente es lo que hace especial este plato. Al morder, primero se siente el crujir del pan rallado dorado, seguido inmediatamente por la explosión de queso caliente y cremoso que se derrite en la boca.
Para la presentación, se recomienda servir los dados inmediatamente después de freír para mantener su textura crujiente. Se pueden acompañar con una salsa ligera como alioli o salsa brava, aunque también son deliciosos solos. Colócalos sobre papel absorbente para eliminar el exceso de aceite y sírvelos en un plato amplio decorado con hojas de lechuga o perejil fresco.
Un consejo importante es no sobrecargar la sartén al freír, ya que esto baja la temperatura del aceite y hace que los dados absorban más grasa. También es crucial sellar bien los bordes del empanado para evitar que el queso se escape durante la cocción. Con estos pequeños detalles, lograrás unos dados de queso empanados perfectos cada vez.
Este plato tiene sus raíces en la tradición taurina española, donde se servía como aperitivo en las plazas de toros. Con el tiempo, se popularizó en bares y restaurantes de toda España, convirtiéndose en un clásico de la tapeo. Hoy en día, es un imprescindible en cualquier celebración o reunión informal.
Envuelve cada cubo de queso con una loncha fina de jamón serrano antes de empanarlo para añadir un sabor ahumado.
Añade una cucharadita de cayena o pimentón picante al pan rallado para dar un toque picante.
Mezcla el pan rallado con almendras o nueces picadas finamente para una textura más interesante.
Guarda los dados empanados sin freír en un recipiente hermético en el refrigerador. No los congeles ya que el queso puede cambiar de textura. Fríelos justo antes de servir.
Aún no hay comentarios. ¡Sé el primero en opinar!
Solo los usuarios registrados pueden escribir comentarios.