Un guiso francés clásico con un toque parisino y cremosidad de mantequilla

La Daube Provençal es un guiso tradicional de la región de Provenza, en el sur de Francia, que ha sido reinterpretado con un toque parisino y la cremosidad única que aporta la mantequilla. Este plato tiene sus raíces en las cocinas campesinas provenzales, donde se cocinaba lentamente durante horas para ablandar las carnes más duras y concentrar los sabores de las hierbas mediterráneas. La versión parisina añade un refinamiento urbano y una textura más sedosa gracias a la incorporación de mantequilla al final de la cocción.
El sabor de esta Daube es profundamente complejo y reconfortante. La carne de ternera se deshace en la boca después de su larga cocción, impregnada de los aromas del vino tinto, las hierbas de Provenza y las verduras caramelizadas. La mantequilla añadida al final crea una salsa aterciopelada y brillante que envuelve cada bocado con suavidad y riqueza. Las notas terrosas de las setas y la acidez sutil del vino crean un equilibrio perfecto con la dulzura natural de las zanahorias y cebollas.
La textura es uno de los aspectos más destacados de este plato. La carne alcanza una suavidad casi deshilachada, mientras que las verduras mantienen cierta firmeza que contrasta agradablemente. La salsa, espesada naturalmente por el colágeno de la carne y enriquecida con mantequilla, cubre todos los ingredientes con una capa sedosa que se adhiere perfectamente a la pasta o las patatas que tradicionalmente lo acompañan.
Para la presentación, se recomienda servir en platos hondos individuales, colocando primero la pasta o puré de patatas y luego la carne y verduras con abundante salsa por encima. Decorar con perejil fresco picado y unas virutas de mantequilla fría que se derretirán lentamente sobre el plato caliente. El contraste visual entre el color rojo oscuro de la salsa, el marrón de la carne y el verde del perejil crea una presentación muy atractiva.
Este plato es ideal para ocasiones especiales o cenas familiares durante los meses más fríos. Su preparación requiere paciencia, pero el resultado justifica ampliamente el tiempo invertido. La Daube sabe incluso mejor al día siguiente, cuando los sabores han tenido tiempo de fusionarse completamente en el refrigerador.
Un consejo importante es utilizar un vino tinto de buena calidad, ya que su sabor se concentrará durante la cocción. Las hierbas de Provenza deben ser frescas siempre que sea posible, y la mantequilla debe añadirse fuera del fuego para que se funda suavemente sin separarse. La paciencia durante la cocción lenta es la clave para lograr la textura perfecta de la carne.
Sustituir la ternera por carne de cordero para un sabor más intenso y terroso.
Reemplazar el vino tinto por caldo de carne adicional y un chorrito de vinagre de vino tinto.
Usar setas portobello y berenjenas en lugar de carne, y caldo de verduras en lugar de caldo de carne.
Dejar enfriar completamente a temperatura ambiente, luego transferir a un recipiente hermético y refrigerar. Calentar suavemente a fuego lento antes de servir.
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