Un clásico mediterráneo con toques salados y aromáticos

La dorada al ajillo con alcaparras y aceitunas es un plato emblemático de la cocina mediterránea que combina la delicadeza del pescado blanco con la intensidad del ajo, el sabor salado de las alcaparras y el toque frutal de las aceitunas. Esta receta tiene sus raíces en las tradiciones pesqueras de las costas españolas, donde los pescadores preparaban sus capturas del día con los ingredientes más sencillos y aromáticos que tenían a mano. La simplicidad de su preparación contrasta con la complejidad de sabores que se logra en cada bocado.
La textura de la dorada es perfecta para este tipo de preparación: su carne firme pero tierna se deshace suavemente en el paladar, mientras que la piel se vuelve crujiente cuando se cocina correctamente. El ajo, dorado pero no quemado, aporta un aroma penetrante que impregna todo el plato, mientras que las alcaparras añaden ese toque salado y ligeramente ácido que realza el sabor del pescado. Las aceitunas, preferiblemente negras o de variedades como la manzanilla, proporcionan un contraste de textura y un sabor frutal que equilibra la intensidad del ajo.
La presentación es clave para este plato. Se recomienda servir la dorada entera sobre una fuente amplia, rodeada de los ajos dorados, las alcaparras y las aceitunas, todo bañado en el aceite de oliva aromatizado. Unas ramitas de perejil fresco picado espolvoreadas por encima añaden color y frescura. Acompañar con rodajas de limón para que cada comensal pueda exprimir un poco sobre su porción, lo que activa todos los sabores y añade un toque cítrico refrescante.
Este plato es perfecto para una cena especial pero no demasiado formal, donde se quiere impresar sin complicaciones. La combinación de sabores es tan equilibrada que no necesita muchas guarniciones: unas patatas asadas o un arroz blanco son suficientes para completar la comida. El secreto está en la calidad de los ingredientes: una dorada fresca, aceite de oliva virgen extra de buena calidad, ajos frescos y alcaparras en salmuera en lugar de en vinagre para un sabor más auténtico.
La cocción es fundamental: el pescado debe quedar jugoso por dentro y con la piel crujiente. Para lograrlo, es importante secar bien la dorada antes de sazonarla y cocinarla a fuego medio-alto inicialmente para sellar la piel, luego bajar el fuego para terminar la cocción. El ajo debe añadirse cuando el aceite esté caliente pero no humeante, para que se dore lentamente sin amargar. Las alcaparras y aceitunas se incorporan al final para que mantengan su textura y sabor característicos.
Este plato no solo es delicioso, sino también saludable, rico en ácidos grasos omega-3, proteínas de alta calidad y antioxidantes del ajo y el aceite de oliva. Es una excelente opción para quienes buscan una comida nutritiva pero llena de sabor, que respeta las tradiciones culinarias mediterráneas mientras ofrece una experiencia gastronómica memorable en cada bocado.
Añadir 200g de tomates cherry cortados por la mitad al final de la cocción del ajillo para un toque ácido y colorido
Incorporar 1 guindilla seca o 1 cucharadita de copos de chile al dorar el ajo para quienes prefieren un toque picante
Desglasar la sartén con 100ml de vino blanco seco después de dorar la dorada, reducir a la mitad y luego continuar con la receta
Guardar en un recipiente hermético en el refrigerador. Consumir dentro de las 24 horas. No congelar recomendado ya que el pescado perdería textura.
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