Crepe del sur de India crujiente y ligero

La dosa es un crepe tradicional del sur de India que se ha convertido en un plato icónico de la gastronomía india. Originaria de la región de Tamil Nadu, esta delgada y crujiente crepe se elabora a partir de una masa fermentada de arroz y lentejas, lo que le confiere una textura única y un sabor ligeramente ácido característico. La fermentación natural no solo desarrolla sabores complejos, sino que también hace que la dosa sea más digerible y nutritiva.
La dosa perfecta debe ser fina, uniforme y crujiente en los bordes mientras mantiene una textura suave en el centro. Al servirse caliente directamente del tawa (sartén india), emite un aroma tentador que combina notas terrosas de las lentejas con la acidez suave de la fermentación. La superficie presenta un característico patrón de burbujas doradas que indica una cocción perfecta.
Tradicionalmente, la dosa se sirve con sambar (un guiso de lentejas y verduras) y chutney de coco, aunque también puede acompañarse con chutney de tomate, cilantro o menta. Su versatilidad permite rellenarla con diversas preparaciones, siendo la masala dosa (rellena de patatas especiadas) la variante más popular internacionalmente.
Para una presentación auténtica, sirve la dosa doblada en forma de semicírculo sobre un plato de metal tradicional (thali) acompañada de los chutneys en pequeños cuencos. La textura crujiente se mantiene mejor si se sirve inmediatamente después de cocinar, por lo que es recomendable preparar las dosas justo antes de servir.
La elaboración de la masa requiere paciencia, ya que necesita fermentar durante varias horas o toda la noche, dependiendo de la temperatura ambiente. Este proceso de fermentación es crucial para desarrollar el sabor característico y la textura aireada de la dosa. En climas más fríos, se puede ayudar la fermentación colocando el recipiente en un lugar cálido de la cocina.
Aunque la preparación requiere planificación, el resultado es un plato saludable, sin gluten y lleno de sabor que vale la pena el esfuerzo. La dosa no solo es deliciosa, sino también nutritiva, ya que la combinación de arroz y lentejas proporciona proteínas completas y es fácil de digerir gracias al proceso de fermentación.
Rellena la dosa con una mezcla de patatas cocidas salteadas con cebolla, mostaza, cúrcuma y hojas de curry.
Prepara una masa instantánea con sémola, harina de arroz y yogur que no requiere fermentación.
Añade puré de espinacas a la masa para obtener una dosa verde y más nutritiva.
Guarda la masa fermentada en un recipiente hermético en la nevera. La dosa cocida es mejor consumirla inmediatamente, pero se puede guardar en un recipiente hermético a temperatura ambiente hasta 4 horas. Para recalentar, colócala en el tawa caliente unos segundos por cada lado.
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