Postre tradicional cremoso y caramelizado

El dulce de leche uruguayo es una delicia tradicional que ha conquistado paladares en todo el mundo. Originario de Uruguay, este postre cremoso y caramelizado se distingue por su textura suave y su sabor intenso a leche caramelizada. La receta tradicional uruguaya se caracteriza por un proceso de cocción lenta que permite desarrollar los sabores complejos y alcanzar la consistencia perfecta entre cremosa y espesa.
La preparación requiere paciencia y atención constante, ya que la mezcla de leche y azúcar debe cocinarse a fuego lento durante horas, removiendo con frecuencia para evitar que se pegue al fondo de la olla. El resultado es un dulce de color marrón dorado intenso, con un aroma irresistible a caramelo y leche cocida. Cada cucharada ofrece una experiencia sensorial única, donde la dulzura equilibrada se combina con notas tostadas y un final de boca suave y sedoso.
La textura del dulce de leche uruguayo es su característica más apreciada: ni demasiado líquido ni excesivamente sólido, mantiene una consistencia cremosa que se extiende fácilmente pero conserva su forma. Esta textura perfecta se logra mediante el punto exacto de cocción y el uso de bicarbonato de sodio, que ayuda a desarrollar el color y sabor característicos sin afectar la suavidad final.
Para presentar este dulce tradicional, se recomienda servir en frascos de vidrio pequeños que permitan apreciar su color y textura. Puede acompañarse con galletas crujientes, pan tostado o como relleno para postres más elaborados. En Uruguay es común disfrutarlo simplemente con una cuchara, saboreando cada bocado de esta delicia nacional que representa la esencia de la repostería tradicional uruguaya.
Añadir 50g de coco rallado durante los últimos 15 minutos de cocción para un sabor tropical
Incorporar 100g de nueces picadas tostadas al final del proceso de cocción
Sustituir la leche entera por leche desnatada y reducir el azúcar a 300g para una versión menos calórica
Almacenar en frascos de vidrio bien cerrados en un lugar fresco, seco y oscuro. No requiere refrigeración si se consume dentro de 2 semanas. Para conservación más prolongada, refrigerar hasta por 3 meses.
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