Sopa tradicional de pescado con yuca y cebolla curtida

El encebollado es uno de los platos más emblemáticos de la costa ecuatoriana, especialmente de Guayaquil. Esta sopa reconfortante tiene sus orígenes en las comunidades pesqueras que buscaban aprovechar al máximo las capturas del día. Tradicionalmente se preparaba con atún fresco, pero hoy en día también se utiliza albacora o bonito. Lo que hace único al encebollado es su combinación de sabores: el caldo intenso del pescado, la textura suave de la yuca y el contraste ácido y picante de la cebolla curtida.
El sabor del encebollado es complejo y equilibrado. El caldo se prepara con una base de cebolla, tomate y cilantro que se cocina lentamente para extraer todos los sabores. El pescado se añade en trozos grandes que se desmenuzan al final, creando una textura interesante. La yuca cocida aporta un toque dulce y terroso que contrasta perfectamente con la acidez del limón y el picante del ají.
La textura es uno de los aspectos más destacados de este plato. La yuca debe estar tierna pero firme, el pescado debe deshacerse fácilmente en el caldo, y la cebolla curtida debe mantener su crujiente. Esta combinación de texturas hace que cada cucharada sea una experiencia sensorial completa. El caldo debe ser espeso pero no pesado, con suficiente cuerpo para sostener todos los ingredientes.
Para la presentación tradicional, se sirve en un plato hondo generoso. Primero se coloca la yuca en el fondo, luego el pescado desmenuzado, y se baña todo con el caldo caliente. La cebolla curtida se sirve aparte para que cada comensal pueda agregar la cantidad deseada. Se acompaña con chifles (plátano verde frito en rodajas finas) y maíz tostado. El color del plato es atractivo: el amarillo de la yuca, el blanco del pescado, el rojo del tomate en el caldo y el morado de la cebolla.
Este plato es ideal para días lluviosos, para recuperarse de una resaca (es famoso como 'reconstituyente') o simplemente para disfrutar de la auténtica cocina ecuatoriana. Su preparación requiere paciencia pero el resultado vale cada minuto invertido. La clave está en usar pescado fresco de buena calidad y dejar que los sabores se integren lentamente.
Un consejo importante es preparar la cebolla curtida con al menos una hora de anticipación para que los sabores se desarrollen completamente. También se puede ajustar el nivel de picante según el gusto personal, usando más o menos ají. El encebollado sabe aún mejor al día siguiente, cuando los sabores se han mezclado completamente.
Sustituir el atún por camarones grandes pelados. Cocinar los camarones solo los últimos 5-7 minutos para que no se endurezcan.
Reducir la cantidad de aceite y servir sin chifles para una versión más baja en calorías.
Probar con albacora, bonito o corvina en lugar de atún para variar los sabores.
Guardar en recipiente hermético separando el caldo, la yuca y la cebolla curtida. Calentar el caldo y la yuca por separado antes de servir.
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