Un clásico mexicano con crema y queso gratinado

Las enchiladas suizas son un platillo emblemático de la cocina mexicana que combina la tradición de las enchiladas con la influencia europea del uso de crema y queso gratinado. Su nombre "suizas" proviene del aspecto blanco y cremoso que recuerda a los Alpes suizos, aunque su origen es completamente mexicano, específicamente del Distrito Federal. Este platillo representa la fusión perfecta entre la cocina prehispánica y las técnicas europeas introducidas durante la colonia.
El sabor de las enchiladas suizas es una deliciosa combinación de lo picante y lo cremoso. La salsa verde de tomate proporciona un toque ácido y ligeramente picante, mientras que la crema y el queso suavizan el conjunto creando una textura sedosa y envolvente. El relleno de pollo deshebrado aporta proteína y un sabor neutro que permite que los sabores de la salsa y los lácteos brillen. Cada bocado es una experiencia de contrastes: caliente y frío, picante y suave, tradicional y sofisticado.
La textura es fundamental en este platillo. Las tortillas de maíz deben estar suficientemente cocidas en la salsa para ablandarse pero sin deshacerse, manteniendo cierta estructura. La crema debe ser lo suficientemente espesa para cubrir las enchiladas sin escurrirse, y el queso debe gratinarse hasta obtener una capa dorada y crujiente que se funda con la crema al cortar. La presentación final debe mostrar las enchiladas perfectamente enrolladas, cubiertas uniformemente con la salsa cremosa y el queso gratinado.
Para la presentación, se recomienda servir las enchiladas suizas en un plato hondo individual o en una fuente para compartir. Se pueden adornar con hojas de cilantro fresco, rodajas de cebolla morada y crema adicional por los bordes. Acompañar con arroz blanco y frijoles refritos es la guarnición tradicional que complementa perfectamente este platillo. La temperatura de servicio es crucial: debe servirse inmediatamente después de gratinar para disfrutar del contraste entre el interior caliente y la crema fría.
Este platillo es ideal para ocasiones especiales pero también puede adaptarse para el consumo diario. Su versatilidad permite variaciones en el relleno y el nivel de picante según las preferencias personales. Las enchiladas suizas han trascendido su origen capitalino para convertirse en un platillo representativo de la cocina mexicana a nivel internacional, apreciado por su elegancia y sabor equilibrado.
Un consejo importante es preparar la salsa verde con anticipación para que los sabores se integren mejor. También se recomienda usar crema espesa mexicana o, en su defecto, crema agria. El queso debe ser uno que se derrita bien como el Chihuahua, Oaxaca o incluso mozzarella. La clave del éxito está en el balance entre los componentes: ni demasiado picante que opaque la cremosidad, ni demasiado cremoso que opaque el sabor de la salsa verde.
Sustituye la salsa verde por mole poblano diluido con caldo de pollo. El contraste entre el dulce del mole y la cremosidad de los lácteos es exquisito.
Rellena las enchiladas con una mezcla de espinacas salteadas, hongos y queso panela. Puedes añadir nueces picadas para dar textura.
Añade chiles chipotles en adobo a la salsa verde para un sabor ahumado y más picante. También puedes incorporar jalapeños en el relleno.
Guarda las enchiladas suizas en un recipiente hermético en el refrigerador. Para recalentar, cubre con papel aluminio y hornea a 160°C (320°F) durante 15-20 minutos o hasta que estén calientes por completo.