El dulce emblemático de las Islas Baleares

La ensaimada mallorquina es un dulce tradicional de las Islas Baleares que se ha convertido en un símbolo de la repostería española. Su origen se remonta al siglo XVII, cuando los panaderos de Mallorca comenzaron a elaborar esta espiral de masa hojaldrada que se caracteriza por su textura esponjosa y ligera. El nombre proviene del término 'saim', que en mallorquín significa manteca de cerdo, ingrediente fundamental que le otorga su sabor y textura característicos.
La ensaimada se distingue por su forma de espiral perfecta, que se logra mediante un cuidadoso proceso de estirado y enrollado de la masa. Tradicionalmente se elabora con una masa enriquecida con huevos, azúcar y manteca de cerdo, que le confiere un sabor único y una textura que se deshace en la boca. La versión más clásica es la simple, aunque también existen variantes rellenas de cabello de ángel, crema o chocolate.
El proceso de elaboración requiere paciencia y técnica, ya que la masa necesita varios periodos de fermentación para desarrollar su característica ligereza. Durante la cocción, la ensaimada adquiere un color dorado pálido y una corteza fina que contrasta con su interior tierno y aireado. El aroma que desprende al hornearse es inconfundible, con notas de mantequilla y un toque dulce muy sutil.
Para presentar la ensaimada de forma tradicional, se sirve espolvoreada generosamente con azúcar glas, que se adhiere a su superficie ligeramente grasienta. Se suele acompañar con un café con leche o chocolate caliente, especialmente en el desayuno o la merienda. En Mallorca es habitual encontrarla en todas las panaderías y pastelerías, siendo un elemento imprescindible en celebraciones y eventos familiares.
La textura de una ensaimada bien elaborada es extraordinaria: crujiente por fuera pero increíblemente suave y esponjosa por dentro, con capas finísimas que se separan con facilidad. Cada bocado es una experiencia sensorial que combina la dulzura sutil del azúcar con el rico sabor de la manteca y los huevos. Es importante consumirla fresca, preferiblemente el mismo día de su elaboración, para apreciar todas sus cualidades.
Aunque parece un dulce sencillo, la ensaimada mallorquina es el resultado de una técnica artesanal que se ha transmitido de generación en generación. Su elaboración requiere precisión en los tiempos de fermentación y un manejo cuidadoso de la masa para lograr esa forma espiralada perfecta que la hace tan reconocible. Es un postre que evoca la tradición mediterránea y el savoir-faire de los maestros panaderos baleares.
Extiende la masa y unta una capa generosa de cabello de ángel antes de enrollar. El resultado es un dulce más húmedo y con un contraste de texturas.
Rellena con crema pastelera antes de hornear o inyecta la crema una vez horneada y fría usando una manga pastelera.
Sustituye la manteca de cerdo por mantequilla para una versión más suave, aunque perderá el sabor tradicional.
Conservar en un recipiente hermético o bien envuelta en papel de hornear. Consumir preferiblemente en 48 horas. Para congelar, envolver individualmente en film transparente y guardar hasta 1 mes.
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