La combinación perfecta de tomate, mozzarella y albahaca

La ensalada Caprese es un plato emblemático de la cocina italiana que nació en la isla de Capri, en la región de Campania. Su origen se remonta a la década de 1920, cuando los chefs locales buscaban crear una preparación sencilla que resaltara los ingredientes frescos de la región mediterránea. La combinación de los colores de la bandera italiana - rojo, blanco y verde - hace de este plato una representación culinaria del país.
El sabor de la Caprese es una sinfonía de frescura y simplicidad. Los tomates maduros aportan su dulzor natural y acidez equilibrada, mientras que la mozzarella de búfala ofrece una textura cremosa y un sabor lácteo suave. La albahaca fresca añade notas herbáceas y ligeramente picantes que complementan perfectamente los otros ingredientes. El aceite de oliva virgen extra une todos los sabores con su frutado característico.
La textura es otro aspecto fundamental de este plato. La jugosidad del tomate contrasta con la suavidad de la mozzarella, creando una experiencia sensorial única en cada bocado. La albahaca añade un toque crujiente y aromático que completa la textura. La clave está en la calidad de los ingredientes: cuanto más frescos y de mejor calidad, más exquisito será el resultado.
Para la presentación tradicional, se disponen alternadamente rodajas de tomate y mozzarella en un plato plano, formando un círculo o espiral. Se espolvorean hojas de albahaca fresca por encima y se aliña generosamente con aceite de oliva virgen extra. Se puede añadir un toque de sal marina gruesa y pimienta negra recién molida al momento de servir.
Este plato es perfecto para los días calurosos de verano, cuando los tomates están en su punto óptimo de maduración. Se sirve como entrante refrescante antes del plato principal, pero también puede funcionar como plato ligero para una cena informal. La Caprese es un ejemplo perfecto de cómo la cocina italiana valora la calidad de los ingredientes por encima de técnicas complicadas.
Un consejo importante es servir la ensalada inmediatamente después de prepararla para evitar que los tomates suelten demasiado líquido y la mozzarella pierda su textura característica. Si se desea, se puede añadir un chorrito de vinagre balsámico reducido para dar un toque de acidez y dulzor adicional, aunque los puristas prefieren mantener la receta original sin adiciones.
Añade rodajas de aguacate maduro entre el tomate y la mozzarella para una versión más cremosa.
Ensarta en brochetas alternando cubos de tomate cherry, bolitas de mozzarella y hojas de albahaca.
Sustituye parte del aceite de oliva por pesto de albahaca para intensificar el sabor a hierbas.
Consumir el mismo día de preparación. No congelar. Si sobra, guardar en recipiente hermético en la nevera, pero la textura se verá afectada.
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