Con palmito fresco, cítricos y el punto justo de marinado

Si alguna vez te quedó regular, seguramente fue por no respetar el tiempo de marinado. La chonta fresca necesita esos 15 minutos a temperatura ambiente para que el aderezo de limón y miel la penetre y se suavice ligeramente, sin perder su textura característica.
El corte es clave para la textura final. La chonta debe ir en rodajas finas (medio centímetro está bien), la cebolla morada en plumas y los pimientos en tiras delgadas. Así cada bocado es equilibrado y se mezcla bien con el aderezo. Si usas chonta en lata, escurre y enjuaga bien para quitar el exceso de salmuera.
Para el aderezo, bate con energía el jugo de limón, el aceite, la miel y las especias hasta que emulsione. La miel debe disolverse por completo para que no queden grumos dulces. Pruébalo y ajusta la acidez o la sal antes de echarlo a la ensalada.
Mezcla todo con suavidad en un bol grande, tapa y deja reposar. Añade el aguacate en cubos justo al servir, para que no se oxide ni se deshaga. Si no vas a consumirla al momento, guárdala sin el aguacate en la nevera, pero sácala un rato antes de comer para que no esté demasiado fría.
Agregar camarones cocidos o trozos de pulpo a la parrilla para convertirla en un plato principal más sustancioso.
Sustituir la miel por sirope de agave o azúcar moreno para mantener el equilibrio de sabores.
Incorporar cubos de mango o piña para añadir un toque dulce y tropical que complemente la chonta.
Guardar en un recipiente hermético en el refrigerador. Consumir dentro de las 24 horas para mantener la textura óptima de la chonta. No congelar.
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23 de febrero de 2026
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