Una receta tradicional de coleslaw crujiente y refrescante

La ensalada de col, conocida popularmente como coleslaw, es un clásico de la gastronomía americana que ha conquistado paladares en todo el mundo. Su origen se remonta a los colonos holandeses en Nueva York, quienes preparaban una ensalada de repollo con el nombre "koolsla", que significa "ensalada de col" en holandés. Con el tiempo, esta receta evolucionó y se adaptó a los ingredientes disponibles en América, dando lugar a la versión cremosa que conocemos hoy.
Esta ensalada se caracteriza por su perfecto equilibrio entre lo crujiente y lo cremoso. La col verde y morada aportan textura firme y un sabor ligeramente dulce, mientras que la zanahoria añade un toque terroso y color vibrante. La salsa cremosa, elaborada con mayonesa, vinagre y un toque de azúcar, envuelve los vegetales creando una armonía de sabores que es a la vez refrescante y reconfortante.
La preparación es sumamente sencilla pero requiere atención en el corte de los vegetales. Es fundamental cortar la col en tiras finas y uniformes para garantizar que cada bocado tenga la textura perfecta. El reposo de la ensalada antes de servir es clave, ya que permite que los sabores se integren y la col se ablande ligeramente sin perder su característico crujido.
En cuanto a la presentación, esta ensalada luce espectacular en un bol de cristal que permita apreciar los colores contrastantes de la col verde y morada. Se puede decorar con perejil fresco picado o unas semillas de sésamo tostadas para añadir un toque visual. Es ideal para servir como guarnición en barbacoas, picnics o como acompañamiento de platos principales.
Una de las grandes virtudes de esta ensalada es su versatilidad. Se puede adaptar fácilmente a diferentes gustos y ocasiones, desde una versión más ligera con yogur griego en lugar de mayonesa, hasta añadir ingredientes como manzana, pasas o nueces para crear variaciones interesantes. Su sabor mejora con el tiempo, por lo que es perfecta para preparar con antelación.
Esta receta es especialmente popular durante los meses de verano, cuando las barbacoas y reuniones al aire libre son más frecuentes. Sin embargo, su frescura y facilidad de preparación la convierten en un acompañamiento ideal para cualquier época del año. Es un plato que gusta a grandes y pequeños, y que siempre tiene un lugar especial en la mesa familiar.
Añade 1 manzana verde cortada en cubos pequeños y 50g de nueces picadas a la mezcla básica. La manzana aporta frescura y las nueces dan un contraste de textura.
Sustituye la salsa cremosa por una mezcla de salsa de soja, aceite de sésamo, jengibre rallado y un toque de miel. Añade semillas de sésamo tostadas para decorar.
Prepara una vinagreta con aceite de oliva, vinagre balsámico, miel y mostaza. Ideal para quienes prefieren opciones más ligeras y menos cremosas.
Conservar en un recipiente hermético en el refrigerador. La ensalada mantiene su textura y sabor óptimos hasta por 3 días. Remover suavemente antes de servir si se ha separado líquido.
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