Pasta al dente, calabacín dorado y una vinagreta que lo une todo

Si es la primera vez que la haces, ojo con el calabacín. Si lo cortas demasiado grueso, no se hará bien al saltearlo; si es muy fino, se deshará. Busca rodajas de medio centímetro y déjalas en la sartén hasta que estén bien doradas por ambos lados, no solo blandas. Ese color aporta sabor.
El otro punto clave es la pasta. Escúrrela bien y enjuágala con agua fría para parar la cocción. Si queda caliente o húmeda, ablandará el resto de ingredientes y la ensalada perderá textura. Para la vinagreta, bate el aceite, limón, miel y mostaza con energía hasta que emulsione y quede cremosa. Si la haces con antelación, el sabor mejora.
Al tostar las nueces, no las apartes. En el horno a 180°C, 5-7 minutos son suficientes, y en sartén, remueve sin parar. Se queman en un instante. Añádelas y el queso feta al final, mezclando suavemente, para que las nueces mantengan el crujido y el queso no se deshaga por completo.
Deja reposar la ensalada mezclada unos 10-15 minutos antes de servir. Así la pasta absorbe bien el aliño. Si la preparas con horas de antelación, guarda la vinagreta aparte y échala justo antes de comer, para que las verduras no se agüen. Si no tienes fusilli integral, usa cualquier pasta corta.
Añade pechuga de pollo a la plancha cortada en tiras para convertirla en un plato principal más contundente.
Incorpora atún en conserva escurrido para un aporte extra de proteínas y sabor.
Sustituye la pasta por quinoa cocida para una opción sin gluten y con más proteínas.
Guardar en un recipiente hermético en el refrigerador. Consumir dentro de 2 días. No congelar.
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23 de febrero de 2026
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