Una combinación refrescante de sabores dulces y salados

Esta ensalada de pollo con fresas y queso fresco es una deliciosa combinación de sabores que sorprenderá a tus invitados. La dulzura natural de las fresas se complementa perfectamente con la suavidad del queso fresco y la proteína del pollo a la plancha, creando un equilibrio gastronómico excepcional.
Originaria de la cocina mediterránea moderna, esta ensalada representa la fusión entre ingredientes tradicionales y toques innovadores. Las fresas aportan una nota refrescante y ligeramente ácida que corta la riqueza del queso, mientras que el pollo proporciona la sustancia necesaria para convertir este plato en una comida completa y satisfactoria.
En cuanto a textura, disfrutarás del crujiente de la lechuga, la jugosidad de las fresas, la cremosidad del queso fresco y la firmeza del pollo. Cada bocado ofrece una experiencia sensorial completa que combina diferentes temperaturas y consistencias de manera armoniosa.
Para la presentación, te recomiendo servirla en platos individuales amplios, disponiendo primero la base de lechugas, luego el pollo cortado en tiras, las fresas laminadas y finalmente el queso desmenuzado. Decora con unas hojas de menta fresca y un chorrito final de vinagreta para un acabado profesional que impresionará visualmente.
Omite el pollo y añade garbanzos cocidos o tofu a la plancha para una versión vegetariana.
Combina las fresas con frambuesas y arándanos para una explosión de sabores y colores.
Guarda los componentes por separado: la ensalada sin aderezar en un recipiente hermético, el pollo en otro y la vinagreta en un frasco. Mezcla justo antes de servir para mantener la frescura y textura.
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