Una combinación refrescante de sabores dulces y salados con un toque oriental

Esta ensalada fusiona la cocina asiática con ingredientes frescos mediterráneos, creando un plato equilibrado donde la dulzura natural de las fresas contrasta perfectamente con la proteína del pollo marinado. La receta tiene sus raíces en la cocina de fusión moderna, donde chefs creativos comenzaron a combinar frutas de temporada con proteínas magras y aderezos inspirados en la cocina oriental.
La textura es una deliciosa combinación: el pollo tierno y jugoso, las fresas firmes y jugosas, la lechuga crujiente y las semillas de sésamo tostadas que añaden un contraste crocante. Cada bocado ofrece una experiencia sensorial completa, desde la frescura inicial hasta el final ligeramente picante del aderezo.
El sabor es una armonía perfecta entre lo dulce y lo salado, con notas terrosas del sésamo y un toque cítrico que realza todos los ingredientes. El aderezo de soja, miel y jengibre crea una base umami que une todos los componentes sin enmascarar sus sabores individuales.
Para la presentación, recomiendo servir en platos anchos y poco profundos, colocando primero la base de lechugas, luego el pollo cortado en tiras, las fresas laminadas y finalmente esparcir las semillas de sésamo y la cebollina picada. Un toque final de ralladura de lima añade color y aroma. Esta ensalada es perfecta para presentar en capas visibles que muestren la variedad de colores y texturas.
Sustituye el pollo por tofu firme marinado y dorado de la misma manera. Usa sirope de agave en lugar de miel.
Añade 200g de quinoa cocida y enfriada para hacer la ensalada más sustanciosa y nutritiva.
Añade 50g de nueces picadas o almendras laminadas tostadas para un contraste crujiente adicional.
Guarda los componentes por separado: el pollo en un recipiente hermético, las verduras lavadas y secas en bolsas de papel, el aderezo aparte. Mezcla justo antes de servir.
Aún no hay comentarios. ¡Sé el primero en opinar!
Solo los usuarios registrados pueden escribir comentarios.