Fresca, cremosa y con el toque justo de piña

Si quieres que te salga a la primera, empieza por el pollo. Cocinarlo en agua con cebolla, ajo y laurel le da mucho sabor, pero no lo cuezas más de 20 minutos o se quedará seco. Déjalo enfriar antes de desmenuzarlo para que quede en hebras jugosas, no apelmazado.
El aderezo de yogur es clave. Usa yogur griego para que sea cremoso y no separe líquido. Bátelo bien con el limón y la miel, y prueba siempre antes de mezclar: a veces necesita un poco más de sal para equilibrar la dulzura de la piña y la miel.
Para la textura, tuesta las nueces un par de minutos en la sartén. Les da un aroma que cambia todo. Si no tienes nueces, almendras o anacardos funcionan. Corta el apio y el pimiento en trozos pequeños para que se mezclen bien en cada bocado.
Mezcla todo con cuidado, con las manos o una espátula, para no machacar la piña. Si la preparas con antelación, guárdala en la nevera sin la lechuga y añade las hojas justo al servir. Así evitas que se mustien. Si ves que al día siguiente el aderezo ha soltado un poco de líquido, solo remueve y listo.
Añade mango en cubos y coco rallado para un toque más exótico.
Incorpora chile jalapeño picado finamente o una pizca de cayena al aderezo.
Añade 1 taza de quinoa cocida para hacer la ensalada más sustanciosa y nutritiva.
Guardar en un recipiente hermético en el refrigerador. Mezclar bien antes de servir.
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23 de febrero de 2026
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