Una ensalada vibrante con pollo marinado en especias, rúcula fresca y granadas dulces

Esta ensalada de pollo especiado con rúcula y granada es una explosión de sabores y texturas que combina lo mejor de la cocina mediterránea. El pollo marinado en una mezcla de especias como comino, pimentón y cúrcuma se cocina a la plancha hasta obtener una textura jugosa por dentro y ligeramente crujiente por fuera, creando un contraste perfecto con la frescura de la rúcula.
La rúcula aporta un toque ligeramente picante y amargo que equilibra la dulzura natural de los granos de granada, mientras que estos últimos añaden un estallido de jugosidad y color rojo rubí que hace la presentación visualmente atractiva. La combinación de texturas es excepcional: la suavidad del pollo, la crujiente rúcula y las semillas de granada que estallan en la boca.
Para el aderezo, una vinagreta de miel y mostaza Dijon con un toque de limón realza todos los sabores sin apagarlos. La acidez del limón corta la grasa del pollo, la miel equilibra la amargura de la rúcula y la mostaza añade profundidad al conjunto. Es importante dejar que el pollo repose después de cocinarlo para que los jugos se redistribuyan.
En cuanto a presentación, se recomienda servir la ensalada en platos individuales grandes, colocando primero una base de rúcula, luego las tiras de pollo cortadas en diagonal y finalmente esparciendo los granos de granada de manera uniforme. Unas semillas de granada adicionales alrededor del borde del plato y unas hojas de rúcula enteras como decoración completan la presentación.
Esta ensalada es perfecta para cualquier época del año, pero especialmente en otoño e invierno cuando las granadas están en su mejor momento. La combinación de proteínas magras, verduras de hoja verde y fruta fresca la convierte en un plato equilibrado y nutritivo que satisface sin pesar.
Para los amantes de los contrastes, se puede añadir queso feta desmenuzado o nueces tostadas para un toque adicional de cremosidad o crujiente. La versatilidad de esta ensalada permite adaptarla a diferentes preferencias dietéticas sin perder su esencia mediterránea.
Sustituye el pollo por garbanzos asados con las mismas especias. Cocina los garbanzos escurridos con la mezcla de especias en el horno a 200°C durante 20-25 minutos hasta que estén crujientes.
Añade 200g de quinoa cocida y enfriada a la ensalada para hacerla más sustanciosa y convertirla en un plato único completo.
Prepara un aderezo cremoso mezclando yogur griego con zumo de limón, hierbas frescas picadas y un diente de ajo rallado.
Guardar los componentes por separado: pollo cocido en un recipiente hermético, rúcula lavada y seca en una bolsa con papel absorbente, granada y vinagreta en recipientes separados. Mezclar justo antes de servir.
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