Una ensalada fresca y elegante con el equilibrio perfecto entre el sabor picante de la rúcula y la intensidad del queso parmesano

La ensalada de rúcula y parmesano es un clásico de la cocina italiana que combina la frescura de las hojas verdes con la intensidad del queso curado. Originaria de las regiones del norte de Italia, esta ensalada ha ganado popularidad mundial por su simplicidad y sofisticación. La rúcula, también conocida como rúgula, aporta un sabor ligeramente picante y amargo que contrasta maravillosamente con la salinidad y textura granulada del parmesano.
El equilibrio de sabores se completa con un aliño de aceite de oliva virgen extra y limón, que realza los ingredientes sin enmascararlos. La textura crujiente de la rúcula se combina con la firmeza del queso, creando una experiencia sensorial que deleita el paladar. Esta ensalada es perfecta como entrante ligero o como acompañamiento de platos principales más sustanciosos.
Para la presentación, se recomienda servir la ensalada en platos planos y anchos que permitan apreciar la belleza de los ingredientes. Las hojas de rúcula deben colocarse como base, con las láminas de parmesano distribuidas estratégicamente sobre ellas. Un toque final de pimienta negra recién molida y algunas virutas adicionales de parmesano elevan la presentación.
Esta ensalada es versátil y se puede adaptar según la temporada. En verano, se puede añadir tomates cherry para un toque de dulzura, mientras que en invierno, las nueces tostadas aportan calidez y textura. La clave está en utilizar ingredientes de la más alta calidad, especialmente el aceite de oliva y el parmesano auténtico.
Desde el punto de vista nutricional, esta ensalada es una excelente fuente de vitaminas, minerales y calcio. La rúcula es rica en vitamina K, vitamina C y antioxidantes, mientras que el parmesano aporta proteínas y calcio de alta biodisponibilidad. Es una opción saludable que satisface sin pesar.
Para una experiencia gastronómica completa, se recomienda servir la ensalada inmediatamente después de prepararla para mantener la frescura de la rúcula. El aliño debe añadirse justo antes de servir para evitar que las hojas se marchiten. Con estos sencillos consejos, disfrutarás de una ensalada que parece salida de un restaurante italiano de alta cocina.
Añade 200g de tomates cherry cortados por la mitad para un toque de dulzura y color.
Sustituye los piñones por 50g de nueces picadas y tostadas para un sabor más terroso.
Añade 1 pera madura cortada en láminas finas para un contraste dulce y jugoso.
Guarda la rúcula sin aliñar en un recipiente hermético con papel de cocina. El aliño por separado en un frasco. El parmesano en papel encerado. Mezclar justo antes de servir.