Un plato refrescante y nutritivo perfecto para el verano

Esta ensalada fría de pasta combina la textura al dente de la pasta corta con la frescura crujiente de las judías verdes, todo ello unido por una cremosa vinagreta de yogur que aporta un toque ácido y refrescante. Es un plato que nace de la tradición mediterránea, donde se aprovechan los ingredientes de temporada para crear preparaciones ligeras pero satisfactorias, ideales para los días calurosos de verano.
La pasta, cocida al dente y enfriada rápidamente, mantiene su consistencia perfecta mientras absorbe los sabores de la vinagreta. Las judías verdes, previamente blanqueadas, aportan un crujido delicioso y un color verde vibrante que contrasta visualmente con el tono dorado de la pasta. La combinación de texturas es uno de los mayores atractivos de este plato, donde cada bocado ofrece una experiencia sensorial completa.
La vinagreta de yogur es el alma de esta ensalada. Preparada con yogur griego natural, aceite de oliva virgen extra, zumo de limón y hierbas frescas, crea una emulsión cremosa que cubre perfectamente cada ingrediente sin resultar pesada. El yogur aporta una acidez suave y una textura sedosa que equilibra el plato, mientras que las hierbas frescas como el eneldo o el perejil añaden notas aromáticas que elevan el sabor.
Esta ensalada es versátil y se puede personalizar según los gustos y lo que se tenga en la despensa. Se puede servir como plato principal ligero o como guarnición en comidas más elaboradas. Su presentación es clave: se recomienda servirla en un bol amplio o plato hondo, decorando con hierbas frescas picadas y quizás unas almendras tostadas laminadas para añadir un toque de crujiente extra.
Desde el punto de vista nutricional, esta ensalada ofrece un equilibrio perfecto entre carbohidratos complejos de la pasta, proteínas del yogur y fibra de las judías verdes. Es un plato completo que sacia sin resultar pesado, ideal para comidas de mediodía o cenas ligeras. Además, se prepara con antelación, lo que la convierte en una opción perfecta para llevar al trabajo o para preparar cuando se esperan invitados.
Para el almacenamiento, se conserva perfectamente en refrigeración durante 2-3 días, aunque es recomendable añadir la vinagreta justo antes de servir si se prepara con mucha antelación. Las judías verdes mantienen su textura crujiente incluso después de refrigeradas, y los sabores se intensifican con el tiempo, haciendo que esta ensalada sea incluso mejor al día siguiente.
Añade 300g de pechuga de pollo a la parrilla cortada en tiras para convertir esta ensalada en un plato principal más contundente.
Incorpora 150g de queso feta desmenuzado justo antes de servir para añadir un toque salado y cremoso.
Añade 50g de almendras o piñones tostados justo antes de servir para aportar textura crujiente y sabor a nuez.
Guardar en un recipiente hermético en el refrigerador. Consumir dentro de 3 días. Mezclar bien antes de servir.
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