Una ensalada fresca y directa, con el punto justo de acidez.

Antes de ponerte con todo, mira esto: el éxito está en el corte de los vegetales. Si los cortas muy grandes, no se integrarán bien con el aderezo; si los cortas muy pequeños, perderán su textura. Los cubos de tomate y pepino de unos 2 cm son la medida justa para que se mantengan firmes pero se mezclen bien.
Para el aderezo, bátelo con energía hasta que el aceite y el limón formen una emulsión cremosa. Pruébalo antes de echarlo: debe tener un buen equilibrio entre el ácido y el aceite. Si te gusta más suave, reduce un poco el limón. Añade la sal al final, después de verterlo sobre la ensalada, porque el queso feta y las aceitunas ya son salados. Mezcla todo con suavidad para no deshacer el queso.
Un error común es servirla al momento. Déjala reposar 5-10 minutos después de aliñarla. Ese tiempo permite que los sabores se integren y que la cebolla se temple un poco, sin que los vegetales pierdan su frescura. Si la preparas con antelación, guarda el aderezo aparte y mézclalo justo antes de servir.
Para las sustituciones: si no tienes tomate pera, usa cualquier tomate carnoso. La albahaca fresca es clave, pero si no la encuentras, un poco de perejil picado puede funcionar. Si el pepino tiene piel fina y no es amargo, puedes prescindir de pelarlo para un toque más rústico y con más textura.
Añadir 300g de pechuga de pollo a la plancha cortada en tiras para una versión más proteica
Sustituir el queso feta por tofu marinado o queso vegetal de anacardos
Guardar en un recipiente hermético en el refrigerador. Consumir dentro de las 24 horas para mantener la frescura de los vegetales.
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23 de febrero de 2026
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