Crunch, sabor y listo en 15 minutos

Para que quede de diez, empieza por secar muy bien el brócoli después de lavarlo. Si queda agua, el aliño no se pegará bien y la ensalada quedará aguada. Mi consejo es usar un centrifugador de ensaladas o papel de cocina con insistencia.
El corte es clave para que sea agradable de comer. Corta los ramilletes en trozos pequeños, del tamaño de un bocado. Si los dejas muy grandes, la textura puede resultar demasiado dura y el aliño no llegará a todos lados. Para la cebolla roja, pícala fina para que su sabor se distribuya sin abrumar.
El aliño es lo que une todo. Bátelo bien para que la miel se integre completamente con el aceite y el limón, así no te encontrarás con un golpe dulce al final. Añade el ajo y el orégano fresco picado al final, para que sus aromas no se apaguen. Pruébalo y ajusta de sal y pimienta antes de echarlo a la ensalada; es más fácil corregirlo en el bol pequeño.
A la hora de montar, mezcla primero el brócoli y la cebolla con el aliño. Deja que repose unos 5 minutos para que los sabores empiecen a penetrar. Solo justo antes de servir añades el queso feta y las almendras tostadas. Así el queso no se deshará por completo y las almendras mantendrán su crunch. Si las añades demasiado pronto, se reblandecerán.
¿Sustituciones? Si no tienes miel, usa un poco de sirope de agave o azúcar moreno disuelto en el limón. El queso feta es ideal por su punto salado, pero un buen queso de cabra desmenuzado también funciona. Las almendras pueden ser piñones o nueces. Y si solo tienes orégano seco, úsalo, pero reduce la cantidad a la mitad, ya que su sabor es más concentrado.
Esta ensalada es para comer inmediatamente. Si la guardas, el brócoli soltará agua y perderá la textura crujiente. Si necesitas preparar con antelación, deja los ingredientes por separado: el brócoli y la cebolla en un táper, el aliño en un bote, y el queso y las almendras en otro. Mézclalo todo justo al sentarte a la mesa.
Añade 100g de bacon crujiente picado para un toque salado y crujiente adicional.
Sustituye las almendras por una mezcla de nueces, pasas y semillas de girasol tostadas.
Cambia el aliño por una vinagreta de aceite de oliva, vinagre balsámico y mostaza Dijon.
Guardar en un recipiente hermético en el refrigerador. Mejor consumir el mismo día para mantener la textura crujiente del brócoli. Añadir el queso y las almendras justo antes de servir.
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23 de febrero de 2026
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