Una guarnición fresca y nutritiva con un toque aromático

Esta ensalada de brócoli y tomillo fresco es una guarnición perfecta para cualquier ocasión, que combina la frescura del brócoli crudo con el aroma intenso del tomillo fresco. Se trata de una preparación rápida y sencilla que conserva todos los nutrientes del brócoli al no someterlo a cocción, manteniendo su textura crujiente y su sabor natural.
El brócoli es una verdura rica en vitaminas C y K, fibra y antioxidantes, y al consumirlo crudo en ensalada preservamos todas sus propiedades nutricionales. El tomillo fresco aporta un toque aromático y ligeramente picante que complementa perfectamente el sabor del brócoli, creando una combinación de sabores frescos y herbáceos.
La textura de esta ensalada es especialmente interesante: el brócoli crudo ofrece un crujido satisfactorio, mientras que los demás ingredientes aportan diferentes texturas que se complementan entre sí. El aliño a base de aceite de oliva virgen extra y limón realza los sabores naturales sin enmascararlos.
Para la presentación, se recomienda servir la ensalada en un bol amplio o directamente en platos individuales, decorando con algunas hojas de tomillo fresco adicionales. Puede acompañarse de semillas tostadas como piñones o almendras fileteadas para añadir un toque crujiente extra.
Esta guarnición es versátil y puede adaptarse a diferentes estaciones del año. En verano resulta especialmente refrescante, mientras que en invierno aporta una dosis extra de nutrientes para fortalecer el sistema inmunológico. Es perfecta para quienes buscan opciones saludables sin renunciar al sabor.
El secreto de esta ensalada está en cortar el brócoli en floretes pequeños para que se impregne mejor del aliño y sea más fácil de comer. Se recomienda prepararla justo antes de servir para mantener la textura crujiente del brócoli, aunque también puede reposar unos minutos para que los sabores se integren mejor.
Añade 100g de bacon crujiente picado para un toque salado y crujiente.
Incorpora 100g de uvas rojas cortadas por la mitad o manzana verde en cubos para un contraste dulce.
Sustituye el tomillo por romero fresco o albahaca según la temporada y disponibilidad.
Guardar en un recipiente hermético en el refrigerador. Consumir preferentemente en 2 días. La textura del brócoli puede volverse menos crujiente con el tiempo.
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