Calabaza asada con aliño balsámico y queso feta

Si quieres que te salga a la primera, empieza por cortar la calabaza en cubos del mismo tamaño. Si unos son más grandes que otros, se cocinarán de forma desigual. Precalienta el horno a 200°C y forra la bandeja con papel para evitar que se pegue y facilitar la limpieza.
El secreto para que la calabaza quede dorada por fuera y tierna por dentro es no amontonarla en la bandeja. Deja espacio entre los cubos. Dales la vuelta a mitad del tiempo de horneado, sobre los 10-12 minutos, para que se doren por todos lados. Estará lista en unos 20-25 minutos. Si la pinchas con un tenedor y cede fácilmente, ya está.
Mientras se asa, prepara el aliño. Para que emulsione bien y no se separe, bátelo con energía con un tenedor o unas varillas. La mostaza de Dijon es clave aquí, ya que actúa como emulsionante natural. Pruébalo y rectifica de sal y pimienta. Si la calabaza es muy dulce, puedes añadir un chorrito más de vinagre balsámico para equilibrar.
Con la cebolla roja, tienes opción: si te gusta su toque picante y crujiente, añádela tal cual. Si prefieres un sabor más suave, remójala en agua fría 10 minutos y escúrrela bien. Esto le quita un poco de fuerza.
Para tostar los piñones, usa una sartén a fuego medio y no los pierdas de vista. Se queman en un instante. En cuanto empiecen a dorarse y a soltar aroma, en 2-3 minutos, sácalos de la sartén. Si los compras ya tostados, puedes saltarte este paso.
Ensambla la ensalada cuando la calabaza esté tibia, no hirviendo, para que el queso feta no se derrita por completo. Mezcla primero la calabaza y la cebolla con el aliño, y reserva el queso, los piñones y el tomillo fresco para espolvorear por encima al final. Así los piñones se mantienen crujientes.
Si la preparas con antelación, guarda los componentes por separado y mézclalos justo antes de servir. Se puede tomar tibia o a temperatura ambiente. El queso feta se puede sustituir por queso de cabra o, para una versión vegana, simplemente omitirlo.
Añade 200g de quinoa cocida para convertir esta guarnición en un plato principal más sustancioso.
Incorpora un puñado de rúcula fresca justo antes de servir para añadir un toque picante y más volumen.
Sustituye la calabaza por boniato cortado en cubos para una versión más dulce y terrosa.
Guarda la ensalada sin el aliño en un recipiente hermético en la nevera. El aliño debe guardarse por separado. Mezcla justo antes de servir. No congelar.
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23 de febrero de 2026
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