Espárragos al dente con un aliño fresco de limón y orégano

El secreto para que salga bien está en no pasarte con la cocción de los espárragos. Cocinarlos 3-4 minutos y enfriarlos en agua con hielo al instante es lo que garantiza ese punto crujiente y el color verde vivo. Si los dejas más tiempo, se pondrán blandos y perderán toda la gracia.
Para el aliño, usa orégano fresco si puedes; el seco no da la misma frescura. Mezcla bien el jugo de limón, el aceite y el ajo picado hasta que emulsione. Pruébalo siempre y ajusta de sal: los espárragos necesitan un buen punto.
Al mezclar, hazlo con suavidad para no romper los espárragos. Deja que repose unos 5 minutos antes de servir para que el aliño penetre. Si la preparas con antelación, guarda los espárragos cocidos y el aliño por separado y mézclalos justo al servir, así no se pondrán mustios.
Si no tienes limón, puedes usar vinagre de manzana suave. Y si quieres añadir algo de crunch, unas almendras fileteadas y tostadas por encima quedan genial. Esta ensalada aguanta bien en la nevera un día, pero mejor consumirla el mismo día.
Añade 100g de queso feta desmenuzado o parmesano rallado al momento de servir para una versión más cremosa y sabrosa
Agrega 200g de tomates cherry cortados por la mitad y sirve la ensalada tibia justo después de mezclar los ingredientes
Guardar en un recipiente hermético en el refrigerador. Consumir dentro de 2 días. No congelar, ya que los espárragos perderían su textura crujiente.
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23 de febrero de 2026
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