Una guarnición fresca y aromática perfecta para acompañar carnes y pescados

Esta ensalada de patata y albahaca es una guarnición versátil que combina la textura cremosa de las patatas con el aroma fresco y penetrante de la albahaca. Originaria de la tradición mediterránea, esta receta ha evolucionado para convertirse en un acompañamiento rápido y sofisticado que realza cualquier plato principal sin robarle protagonismo.
La textura es el elemento clave de esta ensalada: las patatas se cocinan al dente para mantener cierta firmeza que contrasta con la suavidad del aliño. La albahaca fresca aporta notas herbáceas y ligeramente picantes que se equilibran perfectamente con el aceite de oliva virgen extra y el toque ácido del vinagre.
El sabor es equilibrado y refrescante, con las patatas actuando como base neutra que absorbe todos los aromas del aliño. La combinación de ajo picado y cebolla roja aporta profundidad, mientras que la mostaza Dijon añade un toque ligeramente picante que estimula el paladar sin resultar agresivo.
Para la presentación, se recomienda servir la ensalada en un plato amplio y poco profundo, espolvoreando albahaca fresca adicional por encima para realzar el aspecto visual. La temperatura ideal es templada, justo después de prepararla, para que los sabores se integren pero las patatas mantengan su textura característica.
Esta guarnición es especialmente versátil y puede adaptarse a diferentes estaciones del año. En verano, se puede añadir tomate cherry para mayor frescura, mientras que en invierno se puede incorporar un poco de queso feta para darle más cuerpo y sabor.
Como consejo final, es importante no sobrecocinar las patatas y dejarlas enfriar ligeramente antes de mezclarlas con el aliño para que absorban mejor los sabores sin deshacerse. La albahaca siempre debe añadirse al final para preservar su aroma y color vibrante.
Añade 200 g de tomates cherry cortados por la mitad para un toque más fresco y colorido.
Incorpora 100 g de queso feta desmenuzado para darle más cuerpo y sabor salado.
Añade 1 chile rojo picado finamente o una pizca de copos de chile para un toque picante.
Guarda en un recipiente hermético en la nevera. Consumir dentro de 2 días. No congelar, ya que las patatas cambian de textura.
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