Una guarnición fresca y aromática para acompañar cualquier plato

Si no quieres que se estropee al final, controla el punto de cocción de las patatas. El error más común es pasarlas, y se desharán al mezclar. Deben estar tiernas pero firmes al pincharlas con un tenedor, lo que suele llevar 10-12 minutos desde que el agua empieza a hervir.
Mientras se cuecen, prepara el aderezo. Mezcla bien el aceite de oliva virgen extra con el vinagre, la sal y la pimienta para que se emulsione. Cuando escurras las patatas, no las enfríes con agua; déjalas reposar 2-3 minutos para que suelten el vapor. Así, aún tibias, absorberán mucho mejor el aliño.
Añade entonces la cebolla, el ajo y el aderezo, y mezcla con cuidado. Mi consejo es incorporar las hierbas frescas –el orégano y el perejil– en este momento, para que se repartan bien. Luego, deja reposar la ensalada al menos 10 minutos a temperatura ambiente. Este reposo es clave para que los sabores se integren.
Si la preparas con antelación, guárdala en la nevera, pero añade el perejil fresco justo antes de servir para que no se mustie. Se conserva bien hasta 24 horas. Para ajustar el sabor, prueba y rectifica de sal o un chorrito más de vinagre si lo prefieres más ácido.
Sustituye el vinagre por jugo de limón y añade 2 cucharadas de alcaparras escurridas junto con las hierbas.
Añade 2 huevos duros picados a la ensalada para hacerla más sustanciosa y proteica.
Incorpora 200g de tomates cherry cortados por la mitad para añadir frescura y color.
Guarda la ensalada en un recipiente hermético en el refrigerador. Consume dentro de las 24 horas para mejor sabor y textura. No congelar.
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23 de febrero de 2026
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