Una guarnición fresca y colorida con sabores mediterráneos

Esta ensalada rápida de pimiento y albahaca es una guarnición vibrante que combina la dulzura natural de los pimientos con el aroma fresco de la albahaca. Originaria de la cocina mediterránea, esta preparación destaca por su simplicidad y su capacidad para realzar cualquier plato principal con sus colores brillantes y sabores equilibrados.
Los pimientos rojos y amarillos aportan una textura crujiente y un sabor dulce que contrasta perfectamente con el toque picante de la cebolla morada. La albahaca fresca no solo añade un aroma inconfundible, sino que también proporciona notas herbáceas que elevan la combinación de sabores. El aliño de aceite de oliva virgen extra y vinagre balsámico crea una emulsión ligera que cubre los ingredientes sin enmascarar sus cualidades naturales.
La presentación es clave para esta ensalada. Se recomienda servirla en un plato amplio y poco profundo para mostrar los colores vibrantes de los pimientos. Decorar con hojas enteras de albahaca y algunos piñones tostados añade textura y elegancia visual. Para una presentación más formal, se pueden disponer los pimientos en capas alternando colores.
Esta guarnición es perfecta para acompañar carnes a la parrilla, pescados al horno o incluso como parte de una tabla de entrantes. Su frescura ayuda a equilibrar platos más pesados y su preparación rápida la convierte en la solución ideal para cenas improvisadas o comidas diarias cuando se busca algo saludable y sabroso.
Los pimientos, además de su atractivo visual, son ricos en vitamina C y antioxidantes, mientras que la albahaca aporta propiedades antiinflamatorias. El aceite de oliva virgen extra completa el perfil nutricional con grasas saludables. Esta combinación no solo es deliciosa sino también beneficiosa para la salud.
Para los amantes de los sabores intensos, se puede añadir un toque de ajo picado al aliño o sustituir el vinagre balsámico por vinagre de sidra. La ensalada también admite la incorporación de otros ingredientes como aceitunas negras, queso feta desmenuzado o tomates cherry, aunque en su versión clásica la simplicidad es su mayor virtud.
Añadir bolitas de mozzarella fresca y tomates cherry cortados por la mitad. Sustituir el vinagre balsámico por vinagre de vino tinto.
Incorporar aguacate en cubos y sustituir la miel del aliño (si se usa) por sirope de agave. Añadir pepino en rodajas para más frescura.
Añadir chile fresco picado o copos de chile al aliño. Incorporar cilantro fresco en lugar de albahaca para un toque mexicano.
Guardar en un recipiente hermético en el refrigerador. La albahaca puede oscurecerse, por lo que es mejor añadirla justo antes de servir. Los piñones tostados guardar por separado.
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