Una guarnición fresca y colorida lista en minutos

Esta ensalada de pimiento y orégano es una guarnición perfecta para acompañar cualquier plato principal. Su frescura y simplicidad la convierten en una opción ideal para comidas diarias o celebraciones informales.
Originaria de la cocina mediterránea, esta ensalada destaca por su combinación de colores vibrantes y sabores intensos. Los pimientos aportan dulzura natural mientras que el orégano fresco añade un toque aromático y ligeramente amargo que equilibra perfectamente el conjunto.
La textura es crujiente y refrescante, con los pimientos cortados en juliana que mantienen su firmeza natural. El aceite de oliva virgen extra no solo une los ingredientes sino que realza todos los sabores, creando una emulsión ligera que cubre cada trozo de pimiento.
Para la presentación, se recomienda servir en un plato amplio y plano que permita apreciar los colores de los diferentes pimientos. Decorar con algunas hojas de orégano fresco adicional y un chorrito final de aceite de oliva justo antes de servir.
Esta ensalada es especialmente versátil y puede adaptarse a diferentes estaciones del año. En verano, los pimientos están en su mejor momento, pero también funciona perfectamente con pimientos de invernadero durante el resto del año.
Un consejo importante es dejar reposar la ensalada unos minutos después de aliñarla para que los sabores se integren mejor. Sin embargo, no debe dejarse demasiado tiempo para evitar que los pimientos pierdan su textura crujiente característica.
Sustituir el orégano por albahaca fresca picada para un sabor más dulce y aromático.
Añadir 100g de queso feta desmenuzado o queso de cabra en trozos pequeños para una versión más cremosa.
Guardar en un recipiente hermético en el refrigerador. Consumir preferentemente dentro de las 48 horas, ya que los pimientos pueden perder textura con el tiempo.
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