Una guarnición fresca y rápida, lista en 10 minutos

Si quieres mejor textura, vigila el corte de los pimientos. La juliana debe ser fina y uniforme para que se impregne bien del aliño y sea fácil de comer. Si las tiras son muy gruesas, quedarán demasiado duras y el sabor no penetrará igual.
El aliño es clave. Bátelo bien con una varilla para que el vinagre y el aceite se unan y no se separen en el plato. Pruébalo antes de echarlo: debe estar bien equilibrado. Si te gusta más suave, empieza con una cucharada de vinagre y añade la segunda si lo ves necesario. El ajo picado fino se integrará mejor.
Mezcla con suavidad para no machacar los pimientos. Una vez aliñada, deja reposar la ensalada durante 5-10 minutos. Este tiempo es justo para que los sabores se integren, pero si la dejas mucho más, los pimientos empezarán a perder su textura crujiente y la cebolla puede soltar demasiado agua.
Para servir, un chorrito final de aceite de oliva virgen extra en el plato realza todo. Si no tienes orégano fresco, el seco puede servir, pero úsalo con más moderación (media cucharada) y añádelo al aliño para que se rehidrate un poco. Esta ensalada no mejora con el paso de las horas, así que consúmela pronto.
Sustituir el orégano por albahaca fresca picada para un sabor más dulce y aromático.
Añadir 100g de queso feta desmenuzado o queso de cabra en trozos pequeños para una versión más cremosa.
Guardar en un recipiente hermético en el refrigerador. Consumir preferentemente dentro de las 48 horas, ya que los pimientos pueden perder textura con el tiempo.
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23 de febrero de 2026
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