Una guarnición fresca que potencia cualquier plato principal

La diferencia entre que quede bien o perfecta está en cómo cortas el perejil. Si lo picas demasiado fino, se apelmaza y pierde su frescura; pícalo grueso para que mantenga su textura y sabor. El otro punto clave es el reposo: esos 10 minutos (o media hora en la nevera) no son opcionales, son los que permiten que los sabores se integren y la cebolla pierda un poco de su fuerza cruda.
Para el aliño, usa un limón fresco exprimido en el momento. Bátelo bien con el aceite hasta que emulsione; así se adherirá mejor a los vegetales y no se quedará en el fondo del bol. Si no tienes cebolla morada, la blanca también vale, pero lávala bien tras cortarla para suavizar su sabor.
Esta ensalada aguanta perfectamente en la nevera un par de días, aunque el perejil perderá algo de su viveza. Si la preparas con antelación, añade solo la mitad del aliño al principio y el resto justo antes de servir para que no se quede mustia. Es el acompañamiento ideal para platos con grasa, como un buen chuletón o un pescado a la parrilla, porque la acidez del limón corta muy bien.
Añadir 100g de queso feta desmenuzado para una versión más cremosa y salada
Incorporar 1 chile fresco picado o una pizca de copos de chile para darle un toque picante
Mezclar el perejil con menta fresca o cilantro para un perfil de sabor diferente
Guardar en un recipiente hermético en el refrigerador. Consumir dentro de las 48 horas para mejor textura y sabor.
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23 de febrero de 2026
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