Una guarnición fresca y aromática que realza cualquier plato principal

Esta ensalada de pimiento y tomillo es una guarnición versátil y vibrante que combina la dulzura natural de los pimientos con el aroma terroso del tomillo fresco. Originaria de la cocina mediterránea, esta preparación destaca por su simplicidad y capacidad para realzar cualquier plato principal, desde carnes a la parrilla hasta pescados al horno.
La textura crujiente de los pimientos se complementa perfectamente con la suavidad de la cebolla morada, creando un contraste que despierta el paladar. El tomillo fresco aporta notas herbáceas y ligeramente mentoladas que elevan el perfil de sabor sin dominar los ingredientes principales. El aceite de oliva virgen extra no solo une todos los componentes, sino que también aporta su característico sabor afrutado y picante.
Esta ensalada es ideal para preparar con antelación, ya que los sabores se intensifican y mezclan mientras reposa en el refrigerador. Los pimientos rojos y amarillos no solo aportan color y vitalidad al plato, sino también una importante cantidad de vitamina C y antioxidantes, convirtiendo esta guarnición en una opción nutritiva y saludable.
Para presentarla, se recomienda servirla en un bol amplio o directamente en platos individuales, decorando con algunas ramitas adicionales de tomillo fresco. La combinación de colores rojo, amarillo y morado crea una presentación visualmente atractiva que invita a probarla. Es importante escurrir bien el exceso de líquido antes de servir para mantener la textura crujiente de los vegetales.
Esta receta es perfecta para quienes buscan una guarnición rápida pero sofisticada, que requiera mínima preparación y ofrezca máximo sabor. El equilibrio entre lo dulce, lo ácido y lo herbáceo la convierte en un acompañamiento que complementa sin competir con el plato principal, respetando y realzando sus cualidades.
Como consejo final, se puede ajustar la acidez según el gusto personal, añadiendo más o menos vinagre balsámico. También se puede incorporar otros ingredientes como aceitunas negras o alcaparras para variar el perfil de sabor, aunque la versión clásica con pimientos y tomillo ya es exquisita por sí misma.
Asar los pimientos enteros en el horno a 200°C durante 20-25 minutos hasta que la piel se abombre. Envolver en papel film y dejar reposar 10 minutos. Pelar, retirar semillas y cortar en tiras. Proceder con el resto de la receta.
Sustituir el tomillo por una mezcla de hierbas frescas como orégano, albahaca y perejil, todas picadas finamente.
Guardar en un recipiente hermético en el refrigerador. Consumir dentro de los 3 días. Antes de servir, remover bien y escurrir el exceso de líquido si es necesario.
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