Setas salteadas con tomillo, aliño balsámico y queso feta

Para clavar el punto, céntrate en saltear bien las setas. La sartén debe estar bien caliente y no las amontones, o acabarán cociéndose en su propio jugo en lugar de dorarse. Esos 5-7 minutos a fuego medio-alto son clave para que queden con textura carnosa y sabor concentrado. Añade el tomillo al final para que no se queme.
El aliño es sencillo pero tiene su truco: bate con energía el aceite de oliva virgen extra y el vinagre balsámico para que emulsione y no se separe al echarlo. Pruébalo siempre y ajusta la sal, porque el queso feta ya aporta salinidad.
Al mezclar, deja que las setas se templen un poco antes de juntarlas con el tomate y la cebolla, así no cuecen los ingredientes frescos. Si la preparas con antelación, añade el queso feta y el tomillo fresco restante justo al servir para que no se ablanden.
Si no tienes tomillo fresco, puedes usar romero, pero pícalo muy fino. Para una versión sin queso, omítelo y sube un poco la sal en el aliño. Sírvela a temperatura ambiente, tras unos 10 minutos de reposo, que es cuando los sabores se integran de verdad.
Sirve la ensalada inmediatamente después de saltear las setas, cuando aún están calientes, para un contraste de temperaturas interesante
Añade 50g de nueces o piñones tostados para aportar crujiente y sabor a nuez
Incorpora aceitunas negras deshuesadas y alcaparras para un sabor más intenso y salado
Guardar en un recipiente hermético en la nevera. Consumir preferentemente en 2 días. No congelar, ya que las setas perderían su textura.
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23 de febrero de 2026
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