Guiso de cerdo con verduras y especias, cocinado a fuego lento

Para que quede de diez, empieza por sellar bien la carne. Calienta bien el aceite y no sobrecargues la cazuela; hazlo en tandas si es necesario. El objetivo es que las tiras de lomo de cerdo cojan color por fuera para encerrar sus jugos, no cocinarlas del todo. Luego, resérvalas; ese fondo dorado en la cazuela es oro puro para la salsa.
El siguiente punto clave es el sofrito. Tómate tu tiempo para que la cebolla quede bien transparente y las tiras de pimiento y zanahoria se ablanden. Aquí se construye la base de sabor. Luego, baja el fuego antes de añadir el pimentón dulce y el comino; si la cazuela está muy caliente, las especias se queman en segundos y amargarán todo el guiso. Remuévelas solo 30 segundos hasta que huelan bien.
Al verter el vino blanco, aprovecha para raspar con una cuchara de madera todos los jugos pegados del fondo. Esa es la magia del deglaseado: todo ese sabor se integra en la salsa. Cuando añadas el caldo y la carne, la paciencia es tu mejor aliada. La cocción a fuego lento durante 1 hora y 15 minutos (o un poco más) es lo que convierte la carne en melosa y espesa la salsa de forma natural. Si al final queda muy líquida, destapa y deja que reduzca unos minutos más.
Un error común es cortar la carne demasiado gruesa; si las tiras superan 1 cm, tardarán más en ponerse tiernas. Y sobre el caldo, si usas uno muy salado, ten cuidado al final al ajustar el punto de sal. El perejil fresco picado se añade al servir, no antes, para que mantenga su frescura.
Si no tienes vino blanco, puedes sustituirlo por un chorrito de vinagre suave y un poco más de caldo. Este guiso sabe incluso mejor al día siguiente. Recaliéntalo a fuego suave, añadiendo un chorrito de agua si la salsa ha quedado muy espesa.
Sustituye el lomo de cerdo por falda de ternera cortada en tiras. La ternera requiere un poco más de tiempo de cocción (aproximadamente 2 horas) para quedar tierna.
Añade 1 cucharadita de pimentón picante junto con el pimentón dulce, o incorpora 1 guindilla seca durante la cocción para quienes prefieren un toque picante.
Agrega 200 g de setas variadas (champiñones, shiitake, etc.) cortadas en láminas junto con las verduras para una versión más forestal y aromática.
Dejar enfriar completamente a temperatura ambiente. Guardar en un recipiente hermético en el refrigerador. Calentar a fuego lento en una cazuela, añadiendo un poco de caldo o agua si la salsa está muy espesa.
Tus apuntes privados
Guarda tus notas privadas
Anota tus trucos, cambios y variaciones personales. Solo tú podrás verlos.
Tu cuenta no tiene coste. Los primeros 7 días te regalamos el Plan Plus completo. Después sigues gratis, sin pagar nada.
23 de febrero de 2026
Aún no hay comentarios. ¡Sé el primero en opinar!
Solo los usuarios registrados pueden escribir comentarios.