Una guarnición fresca y saludable con toques ahumados

Los espárragos a la parrilla son una guarnición clásica de la cocina mediterránea que combina la frescura de las verduras de temporada con los aromas ahumados característicos de la cocción a la parrilla. Esta preparación destaca por su simplicidad y elegancia, siendo perfecta para acompañar carnes, pescados o incluso como parte de una tabla de verduras asadas.
Los espárragos verdes, con su textura crujiente y sabor ligeramente amargo, se transforman al contacto con el calor de la parrilla, adquiriendo un exterior ligeramente carbonizado y un interior tierno y jugoso. El aceite de oliva virgen extra no solo ayuda en la cocción, sino que también realza los sabores naturales del espárrago, mientras que el limón añade un toque cítrico que equilibra perfectamente.
Esta guarnición es especialmente popular durante la primavera, cuando los espárragos están en su mejor momento, aunque gracias a la disponibilidad actual se puede disfrutar durante todo el año. Su preparación es tan sencilla que incluso los cocineros menos experimentados pueden lograr resultados profesionales con solo unos minutos de atención
Para la presentación, se recomienda servir los espárragos sobre una fuente amplia, decorados con ralladura de limón y unas hojas de perejil fresco. La disposición en abanico o en paralelo crea un efecto visual muy atractivo que complementa cualquier plato principal. También se pueden acompañar con una mayonesa casera o alioli para quienes prefieran una versión más cremosa.
Los espárragos a la parrilla son una opción saludable y baja en calorías, rica en fibra, vitaminas y antioxidantes. Su versatilidad los convierte en el acompañamiento perfecto para comidas informales en el jardín o para cenas más elaboradas donde se busca un contraste de texturas y sabores.
Un consejo importante es seleccionar espárragos de grosor similar para garantizar una cocción uniforme. Los más finos se cocinarán más rápido, mientras que los más gruesos necesitarán unos minutos adicionales. La clave está en vigilarlos constantemente para evitar que se quemen en exceso, buscando ese punto justo donde están tiernos pero aún conservan cierta firmeza.
Espolvorea queso parmesano rallado sobre los espárragos calientes justo antes de servir para que se derrita ligeramente.
Tuesta almendras fileteadas en una sartén y espárcelas sobre los espárragos terminados para añadir textura crujiente.
Añade una pizca de copos de chile o pimentón picante al aderezo para un toque de calor.
Guarda los espárragos cocidos en un recipiente hermético en el refrigerador. Para recalentar, colócalos en una sartén a fuego medio durante 2-3 minutos o en el horno a 180°C durante 5 minutos.