Una guarnición crujiente y ahumada perfecta para cualquier comida al aire libre

Los espárragos verdes a la barbacoa son una guarnición exquisita que combina la frescura de los espárragos con el sabor ahumado característico de la parrilla. Originarios de la cocina mediterránea, estos espárragos se han convertido en un acompañamiento clásico para carnes, pescados y platos principales durante las temporadas de primavera y verano, cuando los espárragos están en su mejor momento.
La textura de los espárragos a la barbacoa es simplemente perfecta: crujientes por fuera pero tiernos y jugosos en su interior. Las marcas de la parrilla no solo añaden un atractivo visual innegable, sino que también aportan ese sabor ligeramente carbonizado que contrasta maravillosamente con el dulzor natural de los espárragos verdes. El aceite de oliva y el limón realzan los sabores sin enmascarar la esencia del vegetal.
Para preparar esta guarnición, es fundamental seleccionar espárragos frescos y firmes, con puntas cerradas y tallos rectos. La clave del éxito está en no cocinarlos demasiado tiempo, ya que los espárragos deben mantener cierta firmeza al morderlos. La barbacoa debe estar bien caliente para sellar rápidamente los espárragos y crear esas marcas características.
En cuanto a la presentación, se recomienda servir los espárragos en una fuente larga o plato rectangular que permita apreciar su forma elegante. Se pueden disponer en paralelo o en forma de abanico, rociados con el aceite de oliva restante de la marinada y unas escamas de sal marina. Unas rodajas finas de limón a los lados del plato añaden color y permiten que cada comensal exprima más jugo si lo desea.
Esta guarnición es increíblemente versátil y combina perfectamente con carnes a la parrilla como pollo, ternera o cerdo, así como con pescados como el salmón o la lubina. También puede acompañar platos vegetarianos como quinoa o couscous. Su preparación sencilla y rápida la convierte en la elección ideal para cenas informales, barbacoas familiares o incluso para dar un toque especial a comidas diarias.
Un consejo adicional es preparar los espárragos justo antes de servir para mantener su textura crujiente. Si se desea un toque extra de sabor, se pueden espolvorear con queso parmesano rallado o almendras fileteadas tostadas justo antes de servir. La combinación de temperaturas también es interesante: servir los espárragos calientes recién salidos de la barbacoa sobre una cama de hojas verdes frescas crea un contraste sensacional.
Espolvorea queso parmesano rallado sobre los espárragos calientes justo antes de servir para que se derrita ligeramente.
Tuesta almendras fileteadas en una sartén sin aceite hasta que estén doradas y espolvoréalas sobre los espárragos terminados.
Añade una pizca de copos de chile rojo o una cucharadita de pasta de ají a la marinada para un toque picante.
Guarda los espárragos cocidos en un recipiente hermético en el refrigerador. Para recalentar, colócalos en una bandeja para horno y calienta en horno precalentado a 180°C durante 5-7 minutos o hasta que estén calientes.