Una salsa versátil y aromática con el sabor intenso del ajo y un ligero picante

Las espinacas al ajillo con toque picante son una preparación tradicional española que combina la suavidad de las espinacas con la potencia aromática del ajo y el calor sutil de la guindilla. Esta salsa es un básico en la cocina mediterránea que puede acompañar desde carnes y pescados hasta pastas y arroces, aportando un toque de sabor intenso y saludable a cualquier plato.
El secreto de esta receta reside en la cocción perfecta del ajo, que debe dorarse sin quemarse para liberar todos sus aromas y sabores. Las espinacas, por su parte, se cocinan brevemente para mantener su textura y color vibrante, creando un contraste perfecto con la cremosidad del aceite de oliva y el picante de la guindilla.
En cuanto al sabor, esta preparación ofrece una experiencia sensorial completa: primero se percibe el aroma intenso del ajo, seguido por la suavidad terrosa de las espinacas y finalmente el calor sutil pero persistente del picante. La textura es cremosa pero con cuerpo, ideal para mojar pan o para acompañar platos principales.
Para la presentación, se recomienda servir esta salsa en un cuenco de barro o cerámica para mantenerla caliente, decorada con unas hojas de espinaca fresca y un chorrito final de aceite de oliva virgen extra. También puede espolvorearse con piñones tostados o almendras laminadas para añadir crujiente.
Esta receta es perfecta para quienes buscan una alternativa saludable y sabrosa a las salsas más pesadas, ya que las espinacas aportan vitaminas y minerales esenciales mientras que el aceite de oliva proporciona grasas saludables. Además, su versatilidad la convierte en un imprescindible en cualquier cocina.
Un consejo importante es ajustar el nivel de picante según el gusto personal, pudiendo aumentar o disminuir la cantidad de guindilla, o incluso sustituirla por pimienta de cayena para un picante más uniforme. También puede añadirse un chorrito de vino blanco durante la cocción para realzar los sabores.
Añade 100 ml de nata para cocinar al final de la cocción para una versión más cremosa
Incorpora 50 g de jamón serrano en tacos al sofrito del ajo para un sabor más intenso
Añade 50 g de queso parmesano rallado al final para un toque cremoso y salado
Guarda en un recipiente hermético en el refrigerador. Calienta suavemente en una sartén antes de servir, añadiendo un poco de aceite de oliva si es necesario.
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