Un guiso tradicional de cordero tierno acompañado de una refrescante ensalada de hierbas aromáticas

El estofado de cordero es un plato tradicional de la cocina española que combina la riqueza de la carne de cordero con verduras de temporada en una salsa espesa y aromática. Este guiso, originario de las regiones pastoriles de España, ha sido durante sigundos el sustento de familias que valoraban la cocina lenta y los sabores profundos. La carne se cocina a fuego lento durante horas, permitiendo que los tejidos conectivos se deshagan y liberen su gelatina natural, creando una textura melosa y una salsa aterciopelada que envuelve cada bocado.
La ensalada de hierbas frescas que acompaña este plato aporta un contraste vibrante y refrescante. Compuesta por perejil, menta, cilantro y cebollino, esta mezcla de hierbas cortadas finamente ofrece una explosión de frescura que corta la riqueza del estofado. La combinación de hierbas no solo aporta color y textura, sino también una complejidad aromática que realza los sabores terrosos del cordero y las verduras.
La textura del estofado es fundamental para su éxito. El cordero debe quedar tan tierno que se deshaga con el tenedor, mientras que las verduras mantienen cierta firmeza para aportar contraste. Las patatas absorben los jugos de cocción y se impregnan del sabor del vino y las hierbas, creando una armonía perfecta entre todos los componentes. La salsa debe ser espesa pero no pesada, brillante y con un equilibrio perfecto entre lo salado y lo ácido.
Para la presentación, se recomienda servir el estofado en platos hondos o cazuelas de barro para mantener el calor. Colocar una porción generosa de cordero y verduras, cubrir con la salsa y coronar con un puñado de la ensalada de hierbas frescas. El contraste visual entre el marrón dorado del estofado y el verde vibrante de las hierbas crea una presentación atractiva y apetitosa.
Este plato es ideal para reuniones familiares o cenas especiales donde se busca compartir algo más que comida: una experiencia culinaria que evoca tradición y cuidado. El proceso lento de cocción permite que los sabores se desarrollen completamente, creando un plato que mejora con el tiempo y que incluso sabe mejor al día siguiente.
Los consejos de preparación incluyen usar cordero de buena calidad, preferiblemente de pierna o paletilla, y no escatimar en el tiempo de cocción. La paciencia es clave para lograr la textura perfecta. La ensalada de hierbas debe prepararse en el último momento para mantener su frescura y crujiente, y se puede ajustar la proporción de hierbas según el gusto personal.
Añade 100g de aceitunas negras deshuesadas y 50g de almendras tostadas picadas durante los últimos 30 minutos de cocción para un toque mediterráneo.
Sirve el estofado sobre un puré de patatas cremoso en lugar de con la ensalada de hierbas para una textura más reconfortante.
Añade 1-2 guindillas secas o 1 cucharadita de pimentón picante al sofrito para darle un toque de calor.
Deja enfriar completamente el estofado, guárdalo en un recipiente hermético en el refrigerador. Calienta a fuego lento en una cazuela, añadiendo un poco de caldo o agua si es necesario.
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