Un guiso tradicional español con carne tierna y sabores mediterráneos

El estofado de cordero con salsa de tomate es un plato tradicional español que combina la riqueza de la carne de cordero con la frescura de los tomates y las hierbas aromáticas. Originario de las regiones ganaderas de España, este guiso se ha convertido en un clásico de la cocina mediterránea, especialmente popular durante los meses más fríos del año. La lentitud de la cocción permite que los sabores se integren perfectamente, creando una armonía culinaria que reconforta el paladar.
La textura de la carne de cordero, cuando está bien estofada, se deshace literalmente en la boca, mientras que la salsa de tomate aporta una acidez equilibrada que corta la grasa natural de la carne. Los aromas que desprende durante la cocción son una verdadera invitación a la mesa, con notas de laurel, romero y ajo que se mezclan con el dulzor de las cebollas y el cuerpo del vino tinto.
Este plato representa perfectamente la filosofía de la cocina española: ingredientes de calidad, técnicas tradicionales y tiempos respetados. Cada bocado transporta a las cocinas rurales donde estos guisos se preparaban durante horas en fogones de leña, convirtiendo cortes menos nobles en auténticas delicias gastronómicas.
Para la presentación, se recomienda servir el estofado en cazuelas de barro individuales o en una fuente grande para compartir. Acompañar con patatas cocidas o un buen pan rústico para mojar en la salsa es casi obligatorio. La decoración con hierbas frescas como perejil o romero añade un toque de color y frescura que contrasta con la intensidad del guiso.
El equilibrio nutricional de este plato es notable, ya que combina proteínas de alta calidad con las vitaminas y antioxidantes del tomate y las verduras. Aunque es un plato contundente, la cocción lenta hace que las grasas se integren en la salsa, creando una textura cremosa sin resultar pesada.
Finalmente, este estofado mejora con el reposo, por lo que se puede preparar con antelación y recalentar suavemente antes de servir. Los sabores se intensifican al día siguiente, convirtiéndolo en una opción perfecta para comidas familiares o celebraciones donde el tiempo de preparación no coincide con el momento de servir.
Añade patatas peladas y cortadas en trozos grandes durante la última hora de cocción para tener un plato completo.
Incorpora guisantes congelados durante los últimos 15 minutos de cocción para añadir color y frescura.
Añade una cucharadita de pimentón picante o un chorrito de salsa de tabasco para darle un toque picante.
Dejar enfriar completamente, guardar en recipiente hermético y refrigerar. Recalentar suavemente a fuego lento o en microondas, añadiendo un poco de agua si es necesario.
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