El guiso tradicional asturiano con alubias, chorizo, morcilla y tocino

La fabada asturiana es uno de los platos más emblemáticos de la gastronomía española, originario de la región de Asturias. Este guiso de alubias blancas con embutidos y carne de cerdo tiene sus raíces en las zonas rurales del norte de España, donde se preparaba tradicionalmente en invierno para alimentar a los trabajadores del campo. La versión "de la abuela" representa la receta más auténtica y casera, transmitida de generación en generación, con ese sabor profundo y reconfortante que solo se consigue con paciencia y amor.
El sabor de la fabada es rico, profundo y complejo. Las alubias absorben los sabores del chorizo, la morcilla y el tocino, creando una textura cremosa y suave. El caldo es espeso y aromático, con notas ahumadas del chorizo y dulzor de la morcilla. Cada bocado es una experiencia de sabores tradicionales que evoca la cocina de hogar y los inviernos fríos del norte de España.
La textura es fundamental en una buena fabada. Las alubias deben estar tiernas pero enteras, sin deshacerse completamente. Los embutidos deben estar cocidos pero conservar su forma, y el tocino debe derretirse en la boca. El caldo debe ser espeso pero no pesado, con un equilibrio perfecto entre los ingredientes. La cocción lenta es clave para lograr estas texturas ideales.
Para la presentación tradicional, se sirve en una cazuela de barro individual o en un plato hondo. Se colocan primero las alubias con su caldo, y encima se disponen los trozos de chorizo, morcilla y tocino cortados en porciones generosas. Se puede acompañar con una rebanada de pan rústico para mojar en el caldo. La presentación debe ser abundante y apetitosa, reflejando la generosidad de la cocina asturiana.
Este plato es ideal para reuniones familiares, comidas de invierno o celebraciones especiales. Requiere tiempo de preparación pero el resultado vale la pena. La fabada mejora si se deja reposar un día, ya que los sabores se integran aún más. Es importante usar ingredientes de calidad, especialmente las alubias de la Granja, que son las más tradicionales para esta receta.
Consejos adicionales: no remover demasiado durante la cocción para no romper las alubias, desespumar regularmente para obtener un caldo limpio, y ajustar la sal al final ya que los embutidos aportan salinidad. La fabada se puede congelar perfectamente, por lo que es ideal para preparar en grandes cantidades y tener siempre lista para una comida especial.
Reducir la cantidad de tocino y chorizo a la mitad, y añadir más verduras como zanahoria y apio.
Añadir almejas o mejillones en los últimos 10 minutos de cocción para una versión mixta.
Sustituir los embutidos por setas shiitake y pimentón ahumado para un sabor similar sin carne.
Dejar enfriar completamente, guardar en recipiente hermético en nevera. Calentar a fuego lento antes de servir. Se puede congelar hasta 3 meses.