Pan plano italiano de harina de garbanzos, crujiente por fuera y tierno por dentro

El Fainá, también conocido como Farinata, es un pan plano tradicional de la región de Liguria en Italia, específicamente de Génova. Su historia se remonta a la Edad Media, cuando los marineros genoveses descubrieron que la harina de garbanzos, mezclada con agua de mar y cocida al sol sobre tablas de madera, creaba un alimento nutritivo y duradero para sus largas travesías. Con el tiempo, esta preparación se refinó y se convirtió en un elemento básico de la cocina italiana, especialmente en las trattorias de Liguria y Piamonte.
Este pan plano tiene una textura única: crujiente y dorada en la superficie exterior, mientras que el interior permanece tierno y ligeramente húmedo. El sabor es delicadamente a nuez, con notas terrosas características de los garbanzos, realzado por el aceite de oliva y la pimienta negra. La simplicidad de sus ingredientes contrasta con la complejidad de sabores que se desarrollan durante la cocción lenta en el horno.
La clave para un Fainá perfecto está en la paciencia: la masa debe reposar varias horas para que la harina de garbanzos se hidrate completamente y se desarrollen los sabores. Tradicionalmente se cocina en bandejas de cobre o hierro fundido, que distribuyen el calor de manera uniforme y ayudan a lograr esa textura crujiente característica. El grosor ideal es de aproximadamente 1 centímetro, lo que permite ese contraste entre exterior e interior.
Para la presentación, el Fainá se sirve tradicionalmente cortado en triángulos o cuadrados irregulares, a menudo espolvoreado con pimienta negra recién molida y un chorrito adicional de aceite de oliva virgen extra. En Génova es común encontrarlo como acompañamiento de la focaccia o como base para antipastos, pero también puede servirse como plato principal ligero con una ensalada fresca.
Una curiosidad histórica: durante la Segunda Guerra Mundial, cuando la harina de trigo escaseaba, el Fainá se convirtió en un alimento de supervivencia en muchas regiones italianas gracias a la disponibilidad de garbanzos y su alto valor nutricional. Hoy en día, sigue siendo un símbolo de la cocina simple pero sofisticada del norte de Italia.
El Fainá es naturalmente libre de gluten, lo que lo hace ideal para personas con intolerancias, y su alto contenido en proteínas vegetales lo convierte en una opción nutritiva y saciante. Se disfruta mejor recién salido del horno, cuando el aroma a garbanzos tostados y aceite de oliva impregna la cocina.
Añadir 1 cebolla grande finamente picada y salteada en aceite de oliva a la masa antes de hornear.
Incorporar 100 g de aceitunas negras deshuesadas y picadas a la masa.
Espolvorear 100 g de queso parmesano rallado sobre la masa justo antes de hornear.
Dejar enfriar completamente, envolver en papel de aluminio o guardar en un recipiente hermético. Para recalentar, colocar en horno precalentado a 180°C durante 5-7 minutos.
Aún no hay comentarios. ¡Sé el primero en opinar!
Solo los usuarios registrados pueden escribir comentarios.