Croquetas de garbanzos especiadas con hierbas frescas

El falafel es un plato tradicional de Oriente Medio que se ha popularizado en todo el mundo por su sabor intenso y su versatilidad. Estas croquetas de garbanzos, perejil y cilantro son una delicia vegetariana que combina texturas crujientes por fuera y tiernas por dentro. Su origen se remonta a Egipto, donde se consumía como sustituto de la carne durante la Cuaresma cristiana copta, y desde allí se extendió por todo el Levante mediterráneo.
El sabor del falafel es una explosión de especias y hierbas frescas, donde el comino, el cilantro y el ajo se combinan armoniosamente con la suavidad de los garbanzos. La textura debe ser crujiente en el exterior gracias a la fritura, mientras que el interior mantiene una consistencia húmeda y ligeramente granulada que se deshace en el paladar. El perejil y el cilantro fresco aportan notas verdes y aromáticas que equilibran la riqueza de las legumbres.
Para lograr el falafel perfecto, es fundamental usar garbanzos secos remojados, nunca enlatados, ya que estos últimos contienen demasiada humedad y harían que las croquetas se desmoronen durante la fritura. El remojo durante al menos 12 horas permite que los garbanzos se hidraten completamente sin cocinarse, conservando su estructura firme ideal para el procesado.
La presentación tradicional del falafel incluye servirlo dentro de pan pita tibio acompañado de ensalada fresca de tomate y pepino, cebolla morada en rodajas finas y abundante salsa tahini. También puede presentarse como plato principal sobre una cama de hummus, con rodajas de limón para exprimir al momento y un chorrito de aceite de oliva virgen extra.
Un consejo importante es mantener la masa bien fría antes de freír y no sobreprocesarla en la batidora, para evitar que se convierta en un puré. Las bolas deben compactarse bien con las manos para que mantengan su forma durante la cocción. La temperatura del aceite es crucial: debe estar lo suficientemente caliente para sellar rápidamente el exterior, pero no tanto como para quemar las especias.
Este plato es ideal para compartir en reuniones familiares o como opción principal en comidas vegetarianas. Su versatilidad permite adaptarlo a diferentes gustos, añadiendo más o menos especias según preferencia. El falafel bien preparado es una experiencia culinaria que transporta directamente a los mercados callejeros de El Cairo o Beirut.
Sustituye parte de los garbanzos por habas secas remojadas para un sabor más tradicional egipcio.
Añade 1-2 chiles frescos o una cucharadita de pimentón picante a la mezcla.
Hornea a 200°C durante 20-25 minutos, dándoles la vuelta a mitad de cocción, para una versión más saludable.
Guarda los falafel cocidos en un recipiente hermético en el refrigerador. Para recalentar, calienta en horno a 180°C durante 10 minutos o en sartén con un poco de aceite.
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