El punto clave: garbanzos secos y masa con textura arenosa

El secreto para que salga bien está en usar garbanzos secos remojados, nunca de bote. Los enlatados tienen demasiada humedad y la masa se deshará. Escúrrelos y sécalos muy bien con papel de cocina antes de procesar.
Al triturar, busca una textura arenosa y húmeda que se pegue al apretarla, nunca un puré fino. Si la masa está demasiado húmeda, añade un poco más de harina de garbanzo. El bicarbonato es lo que les dará esponjosidad por dentro.
Forma las croquetas y refrigéralas 15-20 minutos antes de freír. Este paso es crucial para que se firmen y no se rompan en el aceite.
Para freír, el aceite debe estar a 180°C. Si no está lo suficientemente caliente, absorberán grasa y quedarán blandas. Fríe en lotes pequeños para no bajar la temperatura y consigue ese exterior crujiente.
Si quieres prepararlas con antelación, puedes congelar las croquetas crudas una vez formadas y freírlas directamente desde el congelador, añadiendo un minuto más. La masa cruda aguanta un día en la nevera.
Para una versión más ligera, hornear las croquetas a 200°C durante 20-25 minutos, dándoles la vuelta a mitad de cocción. Rocíalos con un poco de aceite de oliva antes de hornear.
Experimentar con otras hierbas como menta fresca, hierbabuena o eneldo para dar un toque diferente al sabor tradicional.
Añadir quinoa cocida a la masa para aumentar el contenido proteico y dar una textura diferente.
Guardar el falafel cocido en un recipiente hermético en el refrigerador. Para recalentar, colocar en horno precalentado a 180°C durante 5-7 minutos o en airfryer a 160°C durante 3-4 minutos para recuperar la textura crujiente.
Tus apuntes privados
Guarda tus notas privadas
Anota tus trucos, cambios y variaciones personales. Solo tú podrás verlos.
Tu cuenta no tiene coste. Los primeros 7 días te regalamos el Plan Plus completo. Después sigues gratis, sin pagar nada.
23 de febrero de 2026
Aún no hay comentarios. ¡Sé el primero en opinar!
Solo los usuarios registrados pueden escribir comentarios.