La guarnición crujiente y aromática que acompaña cualquier plato brasileño

La farofa es una guarnición esencial en la cocina brasileña, especialmente en las churrascarias y durante las festividades. Se trata de una mezcla crujiente de harina de mandioca tostada con mantequilla y condimentos que aporta textura y sabor a cualquier plato principal. Su origen se remonta a las tradiciones indígenas brasileñas, quienes utilizaban la mandioca como base alimenticia, y con el tiempo se fue enriqueciendo con ingredientes traídos por los colonizadores portugueses.
El sabor de la farofa es único: tiene un toque terroso y ligeramente tostado de la harina de mandioca, con la riqueza de la mantequilla y el aroma de la cebolla y el ajo. La textura es lo que realmente la define: crujiente por fuera pero que se deshace suavemente en la boca, absorbiendo los jugos de las carnes o guisos con los que se sirve.
Esta versión clásica incluye cebolla, ajo y perejil, pero la belleza de la farofa radica en su versatilidad. Se puede personalizar con aceitunas, huevos duros picados, bacon crujiente o incluso frutas secas como pasas o uvas pasas. Es el acompañamiento perfecto para feijoada, carnes asadas, pollo o pescado.
Para presentar la farofa, se recomienda servirla en un cuenco pequeño o directamente espolvoreada sobre el plato principal. Debe servirse caliente para mantener su textura crujiente. Una buena farofa debe estar dorada uniformemente, sin partes quemadas, y con los ingredientes bien distribuidos.
En Brasil, la farofa es más que una simple guarnición: es un símbolo de hospitalidad y celebración. No hay barbacoa familiar o fiesta que se precie sin una buena farofa en la mesa. Su preparación es tan sencilla que incluso los cocineros novatos pueden dominarla en pocos intentos.
Un consejo importante es tostar la harina de mandioca a fuego medio, removiendo constantemente para evitar que se queme. La paciencia es clave: una farofa bien hecha requiere atención constante durante los 10-15 minutos de cocción. El resultado final vale cada minuto de vigilancia.
Añade 100g de bacon picado y crujiente junto con la cebolla para un sabor ahumado.
Incorpora 2 huevos duros picados al final de la cocción para una textura más sustanciosa.
Añade 50g de aceitunas verdes picadas junto con las hierbas para un toque salado mediterráneo.
Incorpora 50g de pasas o uvas pasas remojadas y 2 cucharadas de azúcar moreno para una versión dulce que acompaña bien al cerdo.
Guarda la farofa en un recipiente hermético en el refrigerador. Para recalentar, colócala en una sartén a fuego medio-bajo durante 5-7 minutos, removiendo constantemente.
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