Un acompañamiento brasileño crujiente y lleno de sabor, sin productos animales

Para evitar los fallos más comunes, fíjate en el punto de tostado de la harina de mandioca. Si no la tuestas lo suficiente, quedará cruda y con sabor a tierra; si te pasas, se quemará y amargará todo el plato. El secreto está en remover constantemente a fuego medio-bajo durante esos 8-10 minutos hasta que tenga un color dorado uniforme y huela a nuez tostada.
Empieza teniendo todo picado y listo, porque una vez que empieces a tostar la harina no podrás distraerte. Sofríe bien la cebolla hasta que esté transparente, y luego el ajo solo un minuto para que no se queme. Cuando añadas el pimentón ahumado junto con las pasas y nueces al final, apaga el fuego o ponlo muy bajo para que el condimento no se queme y amargue.
pasas aportan el contraste dulce, pero si no te gustan, puedes sustituirlas por arándanos secos o simplemente omitirlas. Lo mismo con las nueces, puedes usar almendras fileteadas o anacardos.
Déjala reposar los 5 minutos fuera del fuego antes de servir. Así los sabores se asientan y la textura se equilibra. Se conserva bien en la nevera en un recipiente hermético 2-3 días. Para recalentar, hazlo a fuego bajo en una sartén, removiendo, para recuperar la crujiencia.
Añade plátano macho cortado en cubos y frito hasta dorar junto con los vegetales para una versión más sustanciosa.
Incorpora chiles picados o pimienta de cayena al gusto para quienes prefieren un toque picante.
Guarda la farofa en un recipiente hermético en el refrigerador. Para recalentar, calienta en una sartén a fuego medio-bajo, removiendo constantemente hasta que esté caliente.
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23 de febrero de 2026
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